Una historia personal de Turquía: ¡Soy un "hombre de ley", no un terrorista!
Soy un abogado que tuvo que huir de Turquía tras el infame intento de golpe de Estado y la purga del régimen de Erdogan en los medios de comunicación, el ámbito académico y la sociedad civil. Soy hombre de ley, pero según el presidente Erdogan soy un "terrorista" implicado en un intento de golpe de Estado!

Estoy escribiendo esta carta desde una ciudad del este de Europa ya que tuve que huir de la persecución. Justo después de mi partida el 22 de julio, la policía turca acudió a mi casa, pero no me encontraron. En cambio, con la intención de llevarme ante ellos decidieron detener a mi madre, que tiene 86 años y apenas puede caminar. Pero ¿cómo es posible que un país llegue a este punto? Permítanme contarles brevemente mi historia.

Mientras trabajaba como abogado en 2007 en mi ciudad natal de Antakya, en la frontera con Siria, fundé una organización benéfica (Altin Insan) con mis amigos locales para ayudar a las personas necesitadas. Con las donaciones que obteníamos, la organización benéfica era capaz de proporcionar becas a los niños pobres, comida y alojamiento para los más necesitados y organizar actividades sociales y deportivas. También ayudamos a los refugiados sirios durante los últimos 4 años y nos sentíamos dignos y satisfechos de nosotros mismos ya que todo esto era parte de una acción que promovía los valores basados en compartir, ayudar y mejorar la vida de los demás.

Además de esta labor altruista, yo también era activista en mi campo profesional y he estado abogando por una nueva constitución ciudadana junto a mis amigos abogados a través de una ONG llamada "Ley Denge y Pensamiento". Habíamos escrito un marco sobre la constitución y lo habíamos presentado al presidente de la Asamblea Nacional de Turquía. Mientras tanto, en el ámbito local, impulsamos los derechos de las mujeres y los niños a través de seminarios, visitas a escuelas y otras actividades para crear conciencia sobre los derechos y las libertades fundamentales, y proporcionar orientación al público con el fin de que conocieran cómo pueden defender sus derechos básicos. Por supuesto, no debería dejar de mencionar el periódico IRADE (Fuerza de Voluntad), que ha nacido y crecido en nuestras manos para proporcionar noticias locales e independientes a los ciudadanos de Antakya.

La vida era hermosa hasta mediados de 2012 cuando los síntomas de autoritarismo mostraron su frío rostro durante las protestas del Parque Gezi. Y se convirtió en un infierno especialmente después del escándalo de corrupción en diciembre de 2013. Desde entonces, durante los últimos dos años y medio, la mentalidad "Estás con nosotros o estás contra nosotros" envuelve al país. Estamos consternados ante el hecho de que periódicos y canales de televisión sean confiscados por la policía en Turquía y que las escuelas, empresas sociales y compañías estén sujetas a una "caza de brujas" por parte del gobierno de Erdogan tan sólo porque las personas responsables de las mismas estén afiliadas al movimiento Gülen. Las donaciones destinadas al trabajo humanitario fueron consideradas como "apoyo al terrorismo" y la confiscación de la propiedad de los partidarios del movimiento Gülen era lo correcto con el fin de secar las fuentes de financiación de la "organización terrorista". Los medios de comunicación debían ser tomados por la fuerza o cerrados ya que la supuesta organización terrorista no puede tener medios de comunicación.

Mi bufete de abogados defendía a las víctimas de Antakya que fueron suspendidas u obligadas a retirarse del servicio público o pequeños empresarios que perdieron los ahorros de toda su vida con el simple nombramiento de un administrador por parte del gobierno. De hecho, Turquía ha estado en "estado de emergencia" durante mucho tiempo, pero fue anunciado oficialmente por el presidente Erdogan tras las secuelas del "regalo de Dios" que supuso el intento de golpe para así "limpiar el estado".

La escala de la purga es enorme, mientras que cientos de miles de personas se han visto afectadas. Algunos han sido detenidos, otros han perdido su empleo, y sus hijos están fuera de sus universidades o escuelas después de que el gobierno cerrara 935 escuelas y 15 universidades. Mi esposa es una de las apasionadas maestras que ha perdido su trabajo gracias al ministro de Educación, que ha despedido a 42.000 maestros del sector público, y que además ha cancelado la licencia de 21.000 maestros en el sector privado. Yo sería uno de los arrestados si me hubiera quedado en Turquía ya que podría permanecer detenido hasta 30 días sin ver al juez y Dios sabe cuánto tiempo pasaría hasta que recuperara mi libertad de nuevo en un régimen así.

Pero la detención de mi madre, de 86 años, no fue el trabajo de una dictadura, ¡sino un acto puro de la mafia! El trauma que ha sufrido la población en Turquía es indescriptible. Estoy seguro de que hay gente cuya situación es peor que la mía, pero me pregunto cuál será el sentimiento de los niños cuyos padres están en la cárcel o sin trabajo. ¿Cuánto tiempo pueden sobrevivir las familias? ¡Así que Erdogan es hombre de palabra, ya que como había dicho en 2014: "No habrá ni agua para ellos (la comunidad Gülen)"!.

Al mismo tiempo, mi periódico ha cerrado y las copias en circulación han sido secuestradas. Mi bufete de abogados ha sido bloqueado por las autoridades y mi personal está ahora en situación de desempleo. La organización benéfica (Altin Insan), que estaba ayudando a las personas necesitadas, y la Asociación por la Ley Denge y Pensamiento estaban entre las 1.125 que fueron cerradas la semana pasada.

Por último, como abogado, siempre he luchado por el estado de derecho y las libertades, y estoy firmemente en contra de cualquier intervención militar contra un gobierno elegido democráticamente, aún cuando tenga muchas razones para estar en contra de las políticas de ese gobierno. Incluso si el golpe de Estado hubiera prosperado, no habría ninguna diferencia con respecto a la situación que estamos experimentando en Turquía hoy en día. Nuestro sueño era que Turquía se convirtiera en un país democrático plenamente funcional y miembro de la Unión Europea. No soñábamos con un país en el que se suspendiera el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la tortura se convirtiera en una norma y cientos de miles de vidas fueran destrozadas...

Muhammet Cakir/VOCAL EUROPE

 

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