Los téntaculos de Erdogan se extienden a Malasia

Se trata de un quinto caso de detención arbitraria de un ciudadano turco por las autoridades malasias, después de las presiones de Erdogan para arrestar a sus ciudadanos en el sureste asiático.
 
İsmet Özçelik (58), académico turco que ha estado en Malasia  a la espera el reasentamiento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), fue detenido por la policía el 4 de mayo de 2017.
 
Su detención parece haber sido instigada a raíz de una solicitud del gobierno turco, que ya ha encarcelado a casi 50.000 personas en los últimos ocho meses, bajo falsas acusaciones que afectan a opositores y disidentes del régimen autoritario de Erdoğan. Las Naciones Unidas, el Consejo de Europa (CdE), y las organizaciones no gubernamentales, han criticado al gobierno turco por las purgas masivas, detenciones, abusos del sistema de justicia penal, y la censura de medios críticos e independientes.
 
La detención de Özçelik siguió a otros cuatro casos de ciudadanos turcos que fueron detenidos arbitrariamente, en lo que las familias y los amigos denunciaron como secuestros de pistoleros no identificados, en plena calle en las calles de Kuala Lumpur. Dos de ellos fueron expulsados por la fuerza de Malasia, y entregados a las autoridades turcas, mientras ahora son sometidos a torturas y abusos en la famosa prisión de Sinkan en Ankara.
"Él tiene la tarjeta de refugiado de ACNUR. Mi padre todavía está bajo la protección del ACNUR en Malasia. Estoy esperando que todas las instituciones de derechos humanos ayuden", dijo Suat Özçelik, periodista e hijo de İsmet Özçelik, quien no ha recibido ninguna explicación de las autoridades de Malasia en Twitter.
 
Ismet ha pedido a las organizaciones internacionales de derechos humanos, Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW), que vigilen la evolución del caso.
 
"Él tiene la tarjeta de refugiado de ACNUR. Mi padre todavía está bajo la protección del ACNUR en Malasia. Estoy esperando que todas las instituciones de derechos humanos ayuden", publicó en Twitter Suat Özçelik, periodista e hijo de İsmet Özçelik.
 
Ismet ha pedido a las organizaciones internacionales de derechos humanos- Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW)- que vigilen la evolución del caso. 
 
El 13 de diciembre de 2016, İsmet Özçelik se enfrentó a un intento de secuestro en la propia vivienda de su hijo en Kuala Lumpur, cuando hombres armados no identificados, aparentemente vinculados a los servicios de seguridad de Malasia, se presentaron en la puerta a petición de los servicios de seguridad turcos, para trasladarle a Turquía. La policía llegó a la escena, cuando sus familiares y abogados interrumpieron su entrega extraordinaria. Lo mantuvieron en la cárcel durante 50 días, antes de que las autoridades de Malasia decidieran ponerlo en libertad a espera de juicio.
 
Sin embargo, las autoridades malayas lo retuvieron el jueves junto con su hijo, Süheyl Özçelik, otro nacional turco, Erdem Eroğlu, y otros dos ciudadanos malayos. İsmet Özçelik, que sufre de problemas cardíacos y tiene diabetes, fue encarcelado mientras que otros fueron liberados. La policía también allanó la casa de su hijo el jueves, destrozando la puerta y saqueando el lugar, mientras la esposa de Süheyl y dos niños pequeños, uno de ellos un bebé de un mes, lloraban aterrorizados.

La policía de Malasia confirmó el viernes la detención de Özçelik tras las denuncias de "amenaza a la seguridad nacional". El Inspector General de la Policía Khalid, Abu Bakar, dijo en una conferencia de prensa en Kuala Lumpur que la detención se realizó a las 16:30 hora local (0830GMT), en una gasolinera del estado oriental de Pahang. "No estuvo involucrado en actividades de terror durante su estancia de 12 años aquí. Pero cuando empezó a involucrarse, nosotros (la policía) actuamos", dijo.
 
El jefe de la policía negó que su departamento hubiera actuado bajo las órdenes del gobierno turco, tras la detención de Özcelik y otros dos ciudadanos turcos, Turgay Karaman e İhsan Aslan."Tenemos nuestras propias leyes para proteger la seguridad nacional. Tenemos el derecho de determinar quiénes queremos arrestar y detener. Cualquiera que amenace nuestra seguridad nacional, no es bienvenido aquí".
 
Turgay Karaman, el director de la Escuela Internacional Time (Ipoh), fue secuestrado el 2 de mayo de 2017 por cinco desconocidos en el estacionamiento de Wisma E & C, un edificio de 16 pisos de altura donde llegó para asistir a una reunión. Los videos de la cámara de CCTV mostraron que fue llevado después de salir de su coche en el sótano del edificio.
 
Karaman tenía previsto ofrecer su testimonio como testigo de la defensa en una audiencia, por un caso criminal que se iba a celebrar el 3 de mayo.
 
Sus amigos dieron la voz de alarma tras su ausencia a la reunión en la tarde del 2 de mayo. Más tarde encontraron que su Toyota fue abandonado en un estacionamiento. La oficina de Naciones Unidas en Kuala Lumpur también fue alertada sobre el posible secuestro de un extranjero en Malasia por grupos clandestinos que operan en nombre del gobierno turco.
 
La esposa de otro hombre de nacionalidad turca, llamado İhsan Arslan, empresario de 39 años, denunció su desaparición el 1 de mayo de 2017. Arslan, casado con una nacional de Malasia, es miembro de la Cámara Turca de Comercio e Industria de Malasia.
 
Aunque la policía no pudo localizar de inmediato su paradero, cuando la noticia de su secuestro se aireó en los medios de comunicación internacionales, el Inspector General de la Policía Khalid Abu Bakar publicó en un tweet el 3 de mayo que Karaman y Aslan fueron arrestados ayer en relación con “actividades que amenazaban la seguridad nacional”. Dijo que fueron arrestados en función del artículo 130 del Código Penal.
 
Karaman y Aslan fueron detenidos bajo la Ley de Delitos de Seguridad (Medidas Especiales) de 2012 - que permite la detención de sospechosos sin juicio.
 
Phil Robertson, subdirector de Asia de Human Rights Watch (HRW), dijo que el jefe de la policía nacional debe conceder a los dos hombres acceso inmediato a sus abogados y familiares, y dar detalles de por qué representan una amenaza para Malasia.
 
Las cuentas de medios sociales conectadas con el gobierno turco elogiaron los secuestros de sus ciudadanos, señalando que la inteligencia turca ha estado involucrada en acabar con los críticos en Malasia. Y amenazaron a otros críticos en países extranjeros. “Pueden terminar en la misma situación, sin importar dónde se encuentren en el mundo”. Ambos Karaman y Aslan han estado residiendo legalmente en Malasia.
 

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