Turquía vende canales de TV opositores clausurados a medios afines al Gobierno

La purga puesta en marcha por el presidente Recep Tayyip Erdogan tras el fallido golpe de Estado del pasado mes de julio ha supuesto el cierre de 149 medios de comunicación turcos. La contundente reacción del Gobierno al alzamiento militar en el sector mediático parece, no obstante, entrar ahora en una nueva fase.

Los canales de televisión Samanyolu y Kanaltürk, así como las estaciones de radio Burç FM, Kanaltürk Radyo, Radyo Mehtap y Radyo Cihan, han sido vendidos al grupo empresarial Turkuvaz Medya, conocido por su proximidad al islamista y gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).

La información la ha publicado el diario Cumhuriyet, uno de los pocos medios opositores que continúan operando en el país. Según sus datos, todos los derechos y licencias de los 86 medios de comunicación que pertenecían al movimiento de Fetula Gülen y que fueron clausurados durante el Estado de emergencia, todavía vigente, están en la lista para ser vendidos. Los mencionados anteriormente, por tanto, no serían más que los primeros.
El Gobierno turco acusa a Gülen, un clérigo musulmán residente en Estados Unidos, de ser el máximo responsable del golpe de Estado que supuso la muerte de casi 250 personas, la mayoría civiles, que respondieron a la llamada de Erdogan para plantar cara a los tanques.

Fetula Gülen es el líder de un movimiento que posee una inmensa red de escuelas, medios de comunicación y empresas localizados en Europa, Asia y América. Las autoridades turcas acusan a sus seguidores de pertenencia a organización terrorista y miles de ellos ya han sido encarcelados. Hasta finales de 2013, no obstante, Gülen era el principal apoyo del entonces primer ministro Erdogan. La alianza se rompió tras el estallido de unos escándalos de corrupción alentados por círculos vinculados al clérigo y que afectaban a miembros del entorno más íntimo del líder islamista.

Una purga que no termina

A pesar de que ya han transcurrido más de nueve meses, la purga del Gobierno continúa, pues la semana pasada, bajo un nuevo decreto ejecutivo, otro periódico local fue clausurado. Los decretos ejecutivos emitidos desde el 15 de julio, además, han supuesto el despido o la suspensión de empleo de cerca de 140.000 personas y el arresto de más de 50.000.

En estos momentos hasta 165 periodistas turcos se encuentran en la cárcel, según la asociación en defensa de la libertad de prensa P24. De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras, Erdogan ha convertido a Turquía en «la mayor cárcel del mundo para periodistas». (ABC)

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