Economía

Cómo comprar frijoles se convirtió en una declaración política

Durante años, la marca Goya fue sinónimo del sueño latinoamericano

The New York Times

The New York Times

domingo, 19 julio 2020 | 17:32

Nueva York— Durante años, la marca Goya fue sinónimo del sueño latinoamericano. La gran cantidad de productos que cubrían los pasillos de las tiendas de comestibles, desde frijoles refritos hasta sazón con azafrán, le hablaba al creciente número de inmigrantes hispanos que los compraban. Goya, la compañía de alimentos hispanos más grande de Estados Unidos, ha patrocinado espectáculos de arte dominicano, concursos de mariachi y programas de fútbol.

Los asesores del presidente estadounidense, Donald Trump, consideraron una victoria cuando el presidente ejecutivo de Goya, Robert Unanue, accedió a aparecer en el lanzamiento en la Casa Blanca de lo que llamaron la Iniciativa de Prosperidad Hispana, una orden ejecutiva que prometía mejor acceso a la educación y empleo para los hispanos.

El 9 de julio, en el Jardín de las Rosas, Unanue elogió a Trump y lo comparó con su abuelo, quien fundó Goya.

“Somos verdaderamente bendecidos al tener a un líder como el presidente Trump, que es un constructor”, dijo Unanue. “Eso es lo que hizo mi abuelo”.

Y, así, una marca que alguna vez fue muy querida se convirtió en un anatema en muchos hogares latinos en todo Estados Unidos. La gente publicó videos y fotos mientras limpiaban sus despensas y tiraban latas de frijoles Goya a la basura. Compartir recetas de productos sustitutos de Goya se convirtió en un símbolo de resistencia política. “Oh, mira, es el sonido que hago mientras busco en Google cómo hacer tu propio Adobo”, escribió la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata de Nueva York, en Twitter, refiriéndose a un popular condimento que vende Goya.

Casi de inmediato, los seguidores de Trump reaccionaron: llenaron los carritos del supermercado de productos Goya y publicaron videos en los que comían diligentemente frijoles Goya.

Para cuando Ivanka Trump tuiteó una imagen de apoyo a Goya, algo quedó claro: en un país polarizado, en un momento polarizado, comprar frijoles se había convertido en una acción política.

A pesar de que el apoyo de Trump ha colapsado entre muchos grupos demográficos, el presidente se ha aferrado a una pequeña, pero persistente porción de votantes hispanos, muchos de ellos en Florida, un estado con numerosos cubanos republicanos y que es conocido por sus estrechos márgenes electorales.

Las encuestas muestran consistentemente a Trump con un índice de aprobación entre los votantes hispanos que ronda el 25 por ciento, una cifra baja dentro del rango que los presidentes republicanos han atraído durante décadas. Antes de que la pandemia del coronavirus hundiera la economía, la campaña de Trump había señalado repetidamente la baja tasa de desempleo entre los hispanos como una evidencia de que su gobierno le estaba cumpliendo a la comunidad, un grupo al que también ha ofendido con comentarios incendiarios sobre la inmigración.

Ahora Goya ha caído en esta olla hirviente de política e ira, un extraño giro de los acontecimientos para una empresa que se enorgullece de conocer a sus clientes de manera cercana. Con cada ola de inmigrantes hispanos de Latinoamérica y el Caribe, Goya ha agregado nuevos productos para adaptarse a sus cocinas y, a lo largo de los años, ha distribuido millones de kilos en alimentos donados a comedores y despensas comunitarios después de huracanes y durante la pandemia del coronavirus.