Estado

Puede Chihuahua incumplir con entrega de agua

En el tratado incluyeron excepciones ante las sequías intensas

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 17 octubre 2020 | 06:00

Chihuahua— El Tratado de Aguas de 1944 le permite a Chihuahua no cumplir con la entrega de agua este quinquenio si existe escasez, sin embargo, la interpretación de Estados Unidos es muy dura y la de México es muy imprecisa, “porque como que no están leyendo bien”, señaló el investigador del Departamento de Estudios Urbanos y Medio Ambiente de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), Alfonso Cortez Lara.

A dos semanas del vencimiento de este quinquenio, el investigador también narró a través de un video difundido por El Colef cómo tuvieron que pasar 96 años para que se lograra el tratado binacional y cómo ya se han solucionado tres conflictos con anterioridad.

En 1848 se firmó el tratado Guadalupe Hidalgo, con el que se marcaron las líneas limítrofes entre México y Estados Unidos, después de que se vivieron casi 50 años de tensiones fuertes, sobre todo en la zona de Chihuahua, Texas y Tamaulipas, destacó Cortez Lara.

Los últimos 50 años antes de 1944 comenzaron finalmente las negociaciones, mucho más intensamente a partir de 1929, con reuniones diplomáticas con representación de ambos países, en las que se marcaba información técnica, tanto de Estados Unidos como de México.

“Por ejemplo, hablando del Bravo, cuánta agua se entregaba a México en Colorado y cuánta agua correspondía que entregáramos nosotros al río Bravo y a Texas… Ahí fue cuando empezaron con cálculos, cuáles son tus cursos de agua y cuáles son tus ríos que aportan al Bravo, para que nos puedan compartir agua del sur hacia el norte”, relató. 

El investigador explicó que existen seis cuerpos tributarios, que son el río Conchos principalmente, que aporta cerca de la mitad de los seis tributarios, además de los ríos San Rodrigo, San Gabriel, el arroyo Las Vacas, y un río que está aguas abajo en Tamaulipas, además de La Boquilla.

“Tenían que ponerse de acuerdo en largo tiempo, por las características, porque esos días suben su flujo a partir de las lluvias, de los flujos que se presenten aguas arriba. Y esa cuenca alta está en Chihuahua, en el alto río Conchos. Y como hay mucha variación era muy difícil determinar cuál es el flujo anual. Hay una variación tremenda… entonces por eso no se pudo hacer un acuerdo como el de Tijuana o como el de Colorado, donde anualmente hay un compromiso de entregas”, informó.

El tratado se hizo para entregar quinquenalmente una tercera parte del flujo de los seis tributarios, o un mínimo de 2 mil 158 millones de metros cúbicos.

Sin embargo, se dieron cuenta que había variaciones que podían hacer que México no pudiera cumplir inclusive en un quinquenio con ese volumen. 

“La flexibilidad está establecida en el artículo Cuarto, inciso B, del Tratado, y además en el acta 234, donde se establece que si hay condiciones de sequía extrema o de sequía prolongada –como tal no aparece ese término en el tratado, pero de facto sí–, si reconocen que sí hay falta de lluvias y por lo tanto falta de escurrimientos en la parte mexicana, eso te llevaría a que no cumplas con ese volumen mínimo de 2 mil 158 y que tengas un déficit.  Y si eso ocurre entonces podrías pagarme el déficit en el siguiente quinquenio inmediato posterior… ésa es la flexibilidad que ofrece el marco institucional binacional tal como está hasta este momento”, explicó.

Cortez Lara destacó que “esto es lo que ha marcado esas diferencias actuales, porque la interpretación se está dando de una manera muy dura por parte de Estados Unidos, o de una manera un tanto o muy imprecisa de lado de las autoridades mexicanas, de Conagua, porque como que no están leyendo bien”. 

También destacó la situación electoral que viene, y que siempre el tema del agua se toma como bandera, tanto de lado de los republicanos, texanos, como en Chihuahua, de lado de los conservadores.

“Es una variable difícil de manejar cuando curiosamente casi al mismo tiempo que viene una elección se presenta una escasez –que– puede ser natural, que sí la hay; como inducida también, eso se deriva de malos manejos en los sistemas de riego principalmente, del lado mexicano”, apuntó.

El investigador de El Colef relató que a principios del siglo pasado, alrededor de 1905, hubo una sequía fuerte, lo que llevó a construir 10 años después la presa La Boquilla, precisamente donde se han registrado los conflictos hoy en día, para almacenar el agua y aminorar los problemas.

En 1952 se registró otra sequía, la cual “se resolvió de una manera muy agrícola, se redujeron cédulas de cultivo, es decir, superficies de siembra en Texas y también de lado mexicano, en Chihuahua. Inclusive hasta se cambió el tipo de cultivos para producir cultivos que gastaran menos agua, y que pudiéramos cubrir ese compromiso binacional”, comentó.

Cortez Lara destacó que actualmente no existe una deuda con Estado Unidos, porque todavía no se vence el plazo, y recordó que en 2000 se registró otro período de sequía prolongado y se tuvo que enfrentar de otra forma, con financiamiento binacional para aplicar en el distrito de riego del río Conchos y río Florido, para utilizar el agua de la agricultura, recuperar volúmenes y esos volúmenes rescatados usarlos para cubrir la deuda.