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Sufren familias hambre y pandemia

Varias familias compartieron para El Diario, cómo atraviesan esta crisis, que presenta un panorama desolador en cuanto a su derecho a una vida digna

Silvestre Juárez/El Diario

Francisco Córdova/El Diario

miércoles, 29 julio 2020 | 15:45

Chihuahua.- El ingreso monetario regular de las familias durante la pandemia se ha reducido en un seis por ciento, según cifras de Coneval, pues pasó de mil 516.93 pesos en el primer trimestre del año a mil 422.24 pesos en mayo de este 2020, asimismo el incremento en costos de productos de la canasta básica aumentó lo que perjudica directamente la economía familiar. Varias familias compartieron para El Diario, cómo atraviesan esta crisis, que presenta un panorama desolador en cuanto a su derecho a una vida digna, que va desde educación, salud o vivienda.

Una familia de diez, el niño más pequeño con discapacidad, y en la que ya nadie tiene empleo

En un pequeño terreno de la colonia La Noria, se hacinan en pequeños cuartos las mujeres de la familia Molina, en total junto a sus hijos y nietos, son un total de diez personas, sin embargo de quienes viven ahí ya ninguna de las mujeres aporta algún ingreso tras haber perdido sus empleos en el sector maquilador. Con ello los esfuerzos para comprar la comida son comunales, las hermanas juntan algo de dinero de trabajos informales, o de las pensiones que entregan los padres de los hijos.

“La estamos pasando muy mal sin trabajo, no hay para la comida. A mí me liquidaron y aproveché lo que me dieron para ampliar el cuartito que nos ayudó Coesvi. Ahorita nos cooperamos entre las tres, mi mamá, yo y mi hermana. Ahorita queremos ver si podemos ir a meter solicitudes, pero está difícil por lo mismo del virus”, detalló María Luisa Molina.

Por su parte su madre Ramona Molina, narró que emigró de Camargo buscando mejores oportunidades de vida se asentó en un terreno irregular donde han sido apoyadas por Coesvi para la construcción de un cuarto, mientras que otros están hechos con endebles materiales que ahora con las lluvias les traen problemas como goteras y escurrimientos.

A esta situación se añade que el miembro más pequeño de esta familia, Nathan Darío, de seis meses fue diagnosticado con hidrocefalia, con lo que su salud ha sido la preocupación de la familia quienes ya han interpuesto recursos legales para que el Insabi, a través del Hospital Infantil pueda pagar el tratamiento que ellos no puedan realizar, ya que el niño ha tenido complicaciones al momento de drenar el líquido de su cabeza a través de válvulas.

“Queremos que nos atiendan bien al niño, porque nos han dado diagnósticos erróneos. Él lleva cuatro operaciones. Pero ahorita no lo están recibiendo por esto del Covid, nosotros pusimos una demanda porque estaban haciendo cosas que ni al caso y esperamos que con esto podamos llevarlo con especialistas por ejemplo a Torreón. Pero con la pandemia todo está detenido, porque no lo podemos trasladar, pero la otra semana convulsionó”, añadió.

Se detienen también remesas de paisanos en Estados Unidos para las familias 

Sabina Conde, quien está a cargo de sus dos nietos pequeños mientras su hija trabaja en Estados Unidos, detalló que si bien hace un año compraron un terreno donde están fincando una casa de block, actualmente el proyecto se encuentra detenido a la mitad de su construcción. Aunado al paro temporal de labores de su marido y el aumento que han percibido en alimentos y materiales, confesó que la ayuda que también percibía de su hija en el extranjero dejó de llegar, pues allá en “el otro lado”, el virus también detuvo los trabajos para trabajadores migrantes.

“Mi hija está en Estados Unidos pero ya no nos puede ayudar. Nos dijo que está todo cerrado, “mamá no creas que se puede trabajar”, es lo que nos cuenta. Pues ahorita nada más trabaja mi esposo, pero ya le están diciendo que ya quieren parar todo. Y con lo poco que gana no la armamos, pero a topar lo que venga. Batallamos mucho con la comida pero ahí sale una. Me dicen ay abuela, otra vez arroz, pero ni modo”, confesó la abuela, quien construye su hogar en la colonia 11 de febrero, detrás de la planta Pemex.

De vendedor ambulante pasa a vender chatarra

Víctor Rodríguez Vásquez, hombre de la tercera edad, señaló que antes de la crisis sanitaria se dedicaba a vender baratijas y artículos de segunda mano en el Centro de la ciudad, con lo que lograba mantenerse, no obstante tras los operativos de gobernación no tuvo otra opción que juntar chatarra para ganar algunas monedas.

Acompañado de quien dijo ser su pareja, madre de seis hijos, el hombre ya mayor señaló que debe levantarse desde muy temprana hora, para al menos sacar 100 o 150 pesos de la venta de aluminio o fierro viejo que carga en una carreola, mientras que también acumulan comida que aún encuentran comestible en la basura.

Señaló que con la crisis sanitaria no hay muchas opciones y menos a su edad, con lo que ahora debe ganarse la vida haciendo este tipo de actividad para poder mantenerse económicamente.

El Coneval informó que entre abril y hasta mayo, se registró un incremento de 1.8 puntos porcentuales en todo el país, pasando de 53.1 a 54.9 por ciento, lo cual es acorde con la reducción del empleo y con la caída en la actividad económica observadas en ese periodo.

Las familias consultadas coinciden en que la desocupación y el alza en los precios de diversidad de productos alimenticios como la carne, la fruta y la verdura o el huevo los han dejado sin miras al futuro, en el cual habían puesto muchos proyectos de vivienda, educación o salud, con lo que ven incierta su recuperación, y más cuando la pandemia aún sigue causando afectaciones en todos los ámbitos económicos y sociales.