Estados Unidos

Insurrección marca momento de reflexión para republicanos

Fue sorprendente y predecible a la vez

Associated Press

Associated Press

jueves, 07 enero 2021 | 08:39

La insurrección de ayer en el Capitolio de Estados Unidos fue sorprendente y predecible a la vez, el resultado de un Partido Republicano que ha permitido repetidamente el comportamiento destructivo del presidente Donald Trump.

Cuando Trump era candidato a la Casa Blanca en 2016, los funcionarios republicanos ignoraron su llamado a sus seguidores para “dejar fuera de combate” a los manifestantes. Menos de un año después de asumir el cargo, los líderes de la formación alegaron que sus palabras fueron sacadas de contexto cuando dijo que había “gente muy buena” en ambos bandos de una letal manifestación de supremacistas blancos.

Y el verano pasado, la mayor parte del liderazgo republicano miró hacia otro lado cuando Trump hizo desalojar a cientos de personas que participaban en una protesta pacífica cerca de la Casa Blanca para poder posar con una Biblia frente a una iglesia.

Pero el violento asalto al Capitolio ofrece un nuevo, y quizás definitivo, momento de reflexión para el Partido Republicano. Las excusas habituales de la formación para Trump —no es un político al uso y no está interesado en ceñirse a las sutilezas de Washington— no valieron de nada frente a las imágenes de una multitud ocupando los espacios más sagrados de la democracia estadounidense.

El partido, que en los últimos cuatro años se ha definido por su lealtad a Trump, comenzó a recalibrarse tras el caos del miércoles.

Uno de los aliados más cercanos al presidente en el Congreso, el senador de Carolina del Sur, Lindsey Graham, declaró: “Ya basta”.

Otra republicana de Carolina del Sur, la diputada Nancy Mace, afirmó que los logros de Trump durante su mandato “se borraron hoy”.

Al menos tres altos funcionarios renunciaron y podrían darse más a salidas medida que se asimile el alcance de los acontecimientos.

El exjefe de despacho interino de Trump, Mick Mulvaney, ahora enviado especial a Irlanda del Norte, anunció su salida el jueves. “No puedo hacerlo. No puedo quedarme”, dijo Mulvaney al canal CNBC. “Aquellos que eligen quedarse, y he hablado con algunos de ellos, eligen quedarse porque les preocupa que el presidente pueda poner a alguien peor”.

Stephanie Grisham, jefa de despacho de la primera dama Melania Trump y exsecretaria de prensa de la Casa Blanca, presentó su renuncia. El asesor adjunto de seguridad nacional Matt Pottinger, el secretario social de la Casa Blanca Rickie Niceta y la subsecretaria de prensa Sarah Matthews también renunciaron, según funcionarios.

Pero para avanzar, el partido tendrá que afrontar la realidad de que Trump perdió los comicios frente al presidente electo Joe Biden por más de 7 millones de votos y por un margen de 306 a 232 en el Colegio Electoral, un resultado certificado por el Congreso la madrugada del jueves, cuando terminó aceptando todas las boletas electorales.