Estados Unidos

Presionan a Trump para emplear la terapia del plasma contra Covid

Funcionarios están preocupados de que haya una vacuna sin que sea adecuadamente probada

Andrew Harnik / Associated Press / Donald Trump

The New York Times

sábado, 12 septiembre 2020 | 16:23

Washington— En la tercera semana de agosto, la Convención Nacional Republicana estaba a días de llevarse a cabo y el presidente Trump estaba impaciente.

Funcionarios de la Casa Blanca estaban ansiosos por mostrar un avance en la batalla contra el coronavirus: la expansión del uso de plasma  de los pacientes recuperados para tratar los nuevos casos. Durante casi dos semanas, los Institutos Nacionales de Salud, NIH por sus siglas en inglés, retuvieron la autorización de emergencia para ese tratamiento, citando dudas sobre su efectividad.

El miércoles 19 de agosto, Trump le llamó al Dr. Francis S. Collins, director del NIH y le dio un mensaje directo. “Hágalo este viernes”, le exigió.

Pero no lo hizo el viernes, y el domingo, los reguladores de la Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA por sus siglas en inglés, aun no terminaban la revisión de último minuto sobre la información que pretendía aliviar las dudas del NIH.

Sin embargo, el domingo por la noche, la víspera de la Convención, el presidente anunció, con la aprobación de la FDA, que la terapia del plasma estaría disponible para un uso más amplio, y declaró que reduciría las muertes en un 35 por ciento, exagerando considerablemente la información mostrada acerca de los beneficios.

La llamada que le hizo Trump al Dr. Collins fue un punto de inflexión en una campaña de presión realizada por la Casa Blanca para doblegar a las agencias de salud pública del país a su deseo para mostrar progreso en la lucha contra una pandemia que ha matado más de 192 mil personas en Estados Unidos.

Y esto ha sido sólo uno de una serie de momentos que han dejado a los científicos y reguladores de toda la burocracia de salud pública cada vez más preocupados de que la Casa Blanca pueda ejercer una mayor presión para aprobar la vacuna antes del Día de la Elección, aun ante la ausencia de un acuerdo sobre su efectividad y seguridad.