Juárez

Calado de llaves le da orgullo y satisfacción

Con más de medio siglo trabajando en el grabado de estas piezas, don Antonio ha podido recorrer distintos lugares del mundo

Omar Morales / El Diario

Luis Carlos Cano C. / El Diario

jueves, 25 junio 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Don Antonio tiene más de medio siglo trabajando en lo que llaman calado de llaves; a través del tiempo son muchas las experiencias y las satisfacciones que ha vivido, pero hay una que nunca olvida: sentirse orgulloso de ser mexicano cuando al visitar otros países lo saludaban y felicitaban al conocer su origen.

Y aunque a sus 67 años de edad ya no trabaja al mismo ritmo de décadas atrás, Antonio Hernández Camacho sigue activo en este arte de crear obras sobre una llave, con la esperanza de que la situación mejore en Ciudad Juárez, en especial en la avenida Juárez, en donde tiene su taller y en donde ahora, dice, es el único que queda de los artesanos de la vieja guardia en este sector de su querida frontera.

“Lo que hago es el calado de llaves, hago llaveros para el turismo, para la gente de Juárez y para el que lo pida; algunos lo llaman arte antiguo y otros arte urbano, pero lo correcto es el calado”, explica el señor Hernández, mientras trabaja en crear palabras en estos objetos que no sólo sirven para abrir puertas.

“La Llave de Ciudad Juárez”, es el pequeño establecimiento que don Antonio tiene por la avenida Juárez, cerca del edificio donde está el rostro de Juan Gabriel; ahí, desde hace 51 años, elabora con gusto estas obras que tienen como materia prima una llave y el talento de este hombre que aprendió de su padre y que ahora lo saben por él, su hijo Antonio y unos sobrinos.

Sentado ante una mesa que colocó frente a su negocio y en la que exhibe su trabajo, además de las piezas que pueden seleccionar los clientes, don Antonio hace los cortes adecuados con la pequeña segueta hasta terminar la obra con el nombre o la figura solicitada.

Su trabajo ha llegado hasta EU y Europa

La destreza de sus manos es manifiesta en este hombre, que desde los 14 años de edad se dedica a crear estas artesanías, miles de piezas ha elaborado para satisfacción de quienes las compran; sus manos también son prueba del trabajo constante, así lo dejan ver los callos en sus dedos y la cicatriz de algún rozón con la segueta.

“We put your name on the key in 3 minutes, hand made” (ponemos su nombre en la llave en 3 minutos, hechos a mano), dice en inglés el letrero que sobre la mesa y en los costados de la misma, ofrece la artesanía a los transeúntes.

Y está escrito en inglés, porque el trabajo que hace don Antonio es más requerido por los visitantes del vecino país y de otras naciones que llegan a esta frontera, ya que los clientes mexicanos son pocos; “los de aquí sí compran una llave, pero los turistas se llevan varias, les gusta el trabajo que se hace, lo aprecian”, comenta don Antonio.

Los logotipos de equipos de beisbol, de basquetbol y de otros deportes, las figuras de un corazón o de dos entrelazados, de algún animal como el águila; la palabra “Te amo”, “I love you”, “Corazón”, pero sobre todo la de “Ciudad Juárez”, están ya creadas en las llaves, para tener más variedad qué ofrecer al cliente.

“Hago la figura o la palabra que la persona pida, estas son muestras de lo que puedo hacer y les dan una idea a los que llevan una llave”, comenta este artesano, que aunque vestido de manera sencilla siempre, dice, hay que estar presentable.

Al comentar de su trayectoria en el calado de llaves, don Antonio narra que décadas atrás era mucho el trabajo que tenía, sobre todo en la década de los 60 y 70, cuando venían a Ciudad Juárez soldados estadounidenses y de otros países, quienes no dudaban en llevar varios llaveros y llaves.

Por su trato diario con los turistas, aprendió a hablar inglés, además de un poco de alemán y japonés, pero gracias a sus creaciones, con apoyo del Gobierno mexicano ha participado en exposiciones en varios museos en centros de exhibición en Berlín, Alemania; en Madrid, España, además de estar en Boston, Dallas, Miami y otras ciudades en Estados Unidos.

“Yo acudía a exponer el arte de México, fue una gran satisfacción representar a mi país; me sentía muy bien cada vez que al saber que era mexicano, me saludaban con gusto y me felicitaban; en España me trataron muy bien, quieren mucho a los mexicanos”, expresó.

Otra experiencia de su trabajo es el conocer y tratar a mucha gente, lo que le ha dado satisfacción y muchos amigos; los saludos eran y son constantes cada que alguien pasa por el establecimiento, comenta.

“Cuando el Papa Francisco vino a Juárez le hice una llave con su nombre, como también le hice al actor John Wayne, al beisbolista dominicano Sammy Sosa y a muchos personajes más; venían artistas de Las Vegas a trabajar a los negocios de la avenida Juárez y muchos me visitaban para llevar un recuerdo”, indica.

Recuerda que las ventas entonces eran buenas y ganaba en promedio 300 dólares diarios, pues además de pagarle bien por las llaves, le daban propina. Ahora la situación es distinta y mala, ya que además de que la afluencia de turistas bajó por la violencia de años atrás, ahora por la pandemia es menos la gente que anda en la calle.

“Lo siento pero feo, siento que me falta algo en el corazón, porque era tanta la gente que venía, ahora trabajo poco, la calle está sola, cuando antes los turistas llenaban la banqueta y tenían que caminar por la calle. La convivencia con tanta gente ya no es la misma”, dice don Antonio.

“Sin embargo, pase lo que pase, este tipo de artesanías deben seguir haciéndose, que no se nos muera una tradición mexicana, la cultura y el arte mexicano, es algo muy nuestro, somos laboriosos con las manos, tengo la esperanza de que todo mejore en la ciudad, que se componga la situación y superemos la pandemia”, dice.

Por ahora, comenta, “el trabajo sigue, no mucho, pero gracias a Dios chilla el sartén, los mejores tiempos de la avenida Juárez pasaron, pero tengo fe en que todo vuelva a ser mejor y lo pueda ver”.