Juárez

Complica pandemia la educación especial

Padres de casi 3 mil niños inscritos en el CAM han tenido que asumir las tareas que realizaban en estos centros

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Javier Olmos
El Diario de Juárez

domingo, 18 octubre 2020 | 15:40

Ciudad Juárez.- Casi 3 mil niños que cursan la escuela en Centros de Atención Múltiple (CAM) en el estado han visto interrumpidos los procesos de atención a sus necesidades especiales debido a que la pandemia está impidiendo todo tipo de actividades presenciales.

                                            

Rafaela, de apenas 7 años, con discapacidad motriz, es un ejemplo de lo complicado que se ha vuelto para sus padres tener que asumir las tareas de darle rehabilitación física sólo con el acompañamiento profesional a través de mensajes de WhatsApp.

                                            

“Se me ha complicado mucho porque no tenemos las habilidades que tienen sus maestros, la verdad es que yo ya doy este año por perdido en la atención para Rafaela”, indica su madre, Diana Martínez Rodarte, quien tiene a su hija inscrita en el CAM 7003, ubicado a espaldas de San Lorenzo.

                                            

De acuerdo con Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (Seech) en 42 escuelas que hay en el estado entre estatales, federales y particulares, llevan la educación especial un total de 2 mil 838 menores, de los cuales 801 son hombres y 2 mil 37 son mujeres.

                                            

Los datos establecen que son sólo 66 hombres y 250 mujeres los docentes que trabajan con un total de 223 grupos a nivel estatal. La guía completa de los CAM que tienen autoridades educativas indica que de los 42 centros, en Juárez hay al menos 10 planteles.

                                            

Rafaela nació con una malformación congénita en la espina dorsal, lo cual ocasiona que a sus siete años todavía no camine. La enfermedad le trajo secuelas en su desarrollo físico e intelectual, y por eso estudia en el CAM.

                                            

Diana indica que, por medio de un grupo de WhatsApp, la maestra les manda actividades para la semana. “Pero ella (Rafaela) necesita terapia física, mayormente, y yo no tengo las habilidades que tienen sus maestros”, asegura.

                                            

En el CAM en el que está la menor recibe fisioterapia cada tercer día, además de apoyo de la maestra de educación especial encargada del grupo y su auxiliar, de una niñera que atiende a quienes requieren cambio de pañal y esas cuestiones, así como acompañamiento psicológico.

                                            

En su grupo de preescolar son cinco niños, pero en general, el centro atiende pequeños desde que son recién nacidos hasta adolescentes y adultos, a través de preescolar, primaria y laboral.

                                            

Diana indica que en dicho centro su hija tiene compañeros con autismo, síndrome de Down, parálisis cerebral, y niños mayormente con padecimientos neurológicos.

                                            

Pero el trabajo a distancia, más que complicado, es insuficiente, asegura.

                                            

“De las actividades, nosotros tenemos que mandar evidencia, como fotos o video. Pero no tengo el suficiente conocimiento para darle la atención adecuada a mi hija, y se complica porque mis otros hijos también están tomando clases a distancia”, narra.

                                            

Lo anterior, asegura, la impacta en su desarrollo.

                                            

“Por ejemplo, había planes de que asistiera a equinoterapia para complementar su atención, pero en la granja donde iba a llevarla suspendieron las actividades desde marzo”.

                                            

“A ella le ofrecían mecanoterapia, que es hacer repeticiones de movimientos mecánicos para fortalecer sus piernas, y aunque tratamos de hacerlo en casa, estamos limitados porque no somos expertos”, lamenta.

                                            

Dice que aunque cuando tienes un hijo con discapacidad tratas de informarte, conocer, leer y así, pero con tus limitaciones, y pese a que las maestras en el CAM son muy comprometidas, “ahora no tenemos la retroalimentación que genera la atención diaria de nuestros hijos, cuando ellas detectan que no es adecuada, nos sugieren cómo atenderla, qué hacer”.

                                            

Expuso que lo único que cree que podría mejorar es que en lugar de enviar trabajos por redes sociales, las maestras podrían ofrecer una videollamada, con atención más personalizada.