Juárez
Se recupera sacerdote

‘Entre las manos de Dios y de la ciencia’

Narra el párroco Eduardo Mendoza cómo escuchaba los lamentos de enfermos, mientras él oraba por ellos

Alejandro Vargas
El Diario de Juárez

lunes, 29 junio 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Del templo a una cama de hospital trasladó sus rezos el padre Eduardo Mendoza, de 32 años, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, quien al contraer Covid-19 fue internado en el Hospital General.

Rezaba el rosario todos los días, asegura el religioso del poblado de Guadalupe. En sus oraciones tenía a quienes se encontraban hospitalizados con él, con eso mitigaba su incertidumbre. 

Su hospitalización fue del 26 de mayo al 1 de junio, dice Mendoza, quien ahora es parte de los mil 038 recuperados en la entidad, 642 de Juárez; por ello envía un mensaje a fieles y demás personas.

“Es confiar en Dios y también confiar en la ciencia… Yo lo que dije cuando estaba hospitalizado, es ‘me pongo en las manos de Dios’, estuve rezando, haciendo oración”, narra.

Recuerda que, aunque en el nosocomio tienen mucho cuidado con los enfermos, alcanzaba a escuchar cómo personas lloraban y se lamentaban.

“Escuchaba que lloraban, se lamentaban, con una tos muy fuerte, escandalosa, no podía yo tener contacto con otros enfermos (de habitaciones contiguas), pero rezaba por ellos, sobre todo por los más graves”, comenta.

Al costado de su cama, recuerda, había otras tres personas enfermas, una fue intubada, una mujer en sus 50 años que, aunque llegó consciente, luego solicitó intubarse al dificultársele respirar.

“Era una señora, de unos 50 años más o menos, yo la vi todavía consciente, batallaba para respirar aun cuando tuviera oxígeno, se incorporaba de la cama, se levantaba un poco, se volvía a acostar, giraba, el doctor llegó y le preguntó que si quería que la ayudaran a respirar y le dijo que sí, ella decidió intubarse y sí estuvo delicado…”, dice el padre.

Destaca que no sabe qué habrá pasado con aquella mujer, por la que reza, y señala que en su caso los síntomas fueron moderados y paulatinos: tos, luego estornudos y a estos les siguieron la pérdida del olfato y el gusto, fiebre y falta de respiración.

“Es un estado de incertidumbre, esta enfermedad es como una caja de sorpresas. Cada día te puede dar algo diferente. Cuando llegué al hospital el doctor me dijo ‘usted tiene 70 por ciento de oxigenación, lo normal es 90. Si usted no mejora en 4 días tendremos que intubarlo’”. Lo que me colocaron fue oxígeno para respirar las 24 horas, y eso angustia porque el doctor dice con claridad la situación y uno piensa ‘ojalá que me vaya mejorando’”, indica Mendoza. 

Hoy, tras obtener su alta, el religioso –quien desconoce dónde pudo contagiarse– pidió a la sociedad que mantenga los cuidados recomendados por la Secretaría de Salud: usar tapabocas, tomar sana distancia, salir a lo indispensable, lavarse las manos de forma constante…

“No tengo idea de dónde me pude haber contagiado, alguna vez fui a Juárez a hacer una compra, aquí en el pueblo hubo personas que estuvieron contagiadas de Covid, quizá algún funeral que realicé, pero no tengo idea. Lo importante es que se tomen las medidas”, puntualiza quien tuvo la fortuna de no sumarse a los 636 fallecidos a nivel estatal, de los que 504 son de esta frontera, urbe que tiene registro de 2 mil 610 casos acumulados de los 4 mil 412 confirmados por PCR en la entidad.

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