Juárez

Guía Ceiac su aprendizaje

Aunque no se conocen, la condición visual de Raúl y Génesis los ha puesto en el mismo lugar: una asociación que les ayuda a desarrollarse con éxito

Omar Morales / El Diario de Juárez / Raúl junto a su mamá, él quiere ser DJ
Omar Morales / El Diario de Juárez / La pequeña Génesis junto a su papá
Omar Morales / El Diario de Juárez / Génesis toca la melódica

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

jueves, 08 abril 2021 | 13:21

Ciudad Juárez— Varios kilómetros separan las casas de Raúl y Génesis, de 5 y 8 años, y aunque entre ellos y sus familias no se conocen, la condición visual que ambos tienen los llevó a la asociación civil del Centro de Estudios para Invidentes cuando apenas tenían unos meses de nacidos para recibir terapias de estimulación temprana. 

En Ciudad Juárez hay 6 mil 922 niños y niñas de entre 0 y 11 años con limitaciones o discapacidades para ver, es decir, no pueden distinguir la forma, el tamaño y el color de un estímulo visual a pesar de usar lentes e incluso algunos tienen debilidad o pérdida de la vista en uno o ambos ojos, de acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Inegi. 

A pesar de todos los pronósticos médicos recibidos, Raúl Velazco Ortega es un niño que, independientemente de su limitación visual, camina, habla y aprende como cualquier otro niño de su edad. “Es un guerrero. No le tiene miedo a nada”, dice con entusiasmo su madre, Verónica Ortega, de 29 años. 

Raúl nació a los seis meses y medio de gestación, y ser un niño prematuro le trajo varias complicaciones durante sus primeros días de vida: nació con displasia pulmonar severa, se le reventó un émbolo sanguíneo que le provocó parálisis cerebral y en un mismo día, cuando apenas tenía un mes de nacido, tuvo tres paros cardiacos. 

“Gracias a Dios que ya se me curó”, susurra el pequeño Raúl, mientras juega en un sofá de su casa con una tornamesa de juguete, pues su atracción por los sonidos lo ha llevado a alimentar la idea de que al crecer será un DJ. 

Raúl padece una afección denominada queratopatía en banda, por lo que en su ojo derecho no percibe ningún tipo de estímulo, mientras que en el izquierdo puede captar la luz, así que sin dificultad logra identificar cuando es de día o de noche e incluso si las luces de su casa están prendidas o apagadas. 

Contrario al caso de Raúl, Génesis Guzmán Velásquez no percibe ningún tipo de estímulo exterior. Sus papás, Vianney Velásquez y Miguel Ángel Guzmán, de 31 y 34 años, se dieron cuenta de su condición cuando apenas tenía unos días de nacida: una tarde, mientras paseaban con ella por la calle, vieron que cuando la luz le dio de frente en su cara no tuvo ninguna reacción.

“Los primeros meses fueron muy difíciles, además era nuestra primera hija”, dice Vianney, quien además tiene dos niños de 1 y 5 años que no nacieron con alguna limitación o discapacidad visual, pues el caso de Génesis no fue genético sino más bien provocado por la falta de desarrollo de su nervio óptico. 

Para Miguel Ángel Guzmán, papá de Génesis, tener una hija con problemas visuales fue difícil al principio, pero con el tiempo aprendió que debía ser fuerte para ayudarla a prepararse y además en el camino encontró a Ceiac, una asociación civil que les enseñó a salir adelante. 

En Ceiac, ubicado en Los Olivos 4200, actualmente se atiende a 86 niñas, niños y adolescentes de entre tres meses de nacidos y hasta los 17 años. A causa de la pandemia provocada por el Covid-19 la atención tuvo que trasladarse el formato virtual, aunque desde febrero intercalan sesiones presenciales y virtuales. 

Los menores que asisten a Ceiac reciben apoyo académico, se les enseña el sistema de braille, matemáticas por medio de ábacos especiales, clases de computación conocidas como tecnología asistida; en el caso de los bebés reciben terapias de estimulación temprana, después psicomotricidad, además de estimulación visual, y cuando llegan a la edad de 7 años reciben rehabilitación visual. 

Gracias a Ceiac, Génesis aprendió a sumar y restar por medio de un ábaco, también ha comenzado a identificar palabras y sílabas braille; además, le enseñaron a tocar la melódica. “Es un instrumento como el piano, pero más chiquito y tiene una boquilla por la que suena”, explica la pequeña mientras hace sonar “Martinillo” y “Ligthly Row”.

Raúl asiste a Ceiac desde que tenía 5 meses de nacido, actualmente está en clases de prebraille, donde con el apoyo de un cartón de huevo y unas pelotas aprende a formar sílabas. 

Necesitan de la comunidad

“Ayúdanos a becar una historia de éxito” es el eslogan que difunde Ceiac para invitar a la sociedad a unirse a la causa y donar para que niños como Raúl y Génesis continúen aprendiendo. Quien desee donar puede realizar un depósito a la clave bancaria estandarizada (clabe) 014150655035014721. 

Además, Raúl y Génesis tienen una petición particular: a él le gustaría que alguien le done una tornamesa que le permita continuar con su sueño de ser un DJ, pues la que tiene sólo permite mezclar tres sonidos, mientras que ella quisiera que alguien le obsequiara una casa de muñecas.

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