Juárez

Homicidios, imparables

Pese a restricciones a la movilidad, Juárez ocupa el segundo lugar de asesinatos dolosos en el país

Staff / El Diario de Juárez

Sandra Rodríguez Nieto
El Diario de Juárez

viernes, 20 noviembre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Los vecinos de las calles Hortensia Solís y Aurora Escobar señalaron ayer una mancha de sangre visible todavía entre la arena del exterior de la vivienda donde, el pasado miércoles, alguien abrió fuego contra Manuel B., de alrededor de 50 años, y su hijo, de 17, dejándolos heridos.

Era poco después de las siete de la tarde, narraron habitantes de este sector de la colonia Olivia Espinoza, cuando escucharon los disparos en contra de los dos integrantes de la familia que, en ese momento, dijeron, realizaban su trabajo habitual como mecánicos, alrededor de un vehículo.

“Estaba el chavalito ahí; ahí se ve la sangre. Es mecánico, de pronto llegaron a tirarles”, dijo uno de los vecinos, que agregó haber escuchado la balacera desde el interior de su vivienda, a pocos metros.

El ataque fue uno de los hechos violentos más recientes registrados en esta ciudad que, aun en plena pandemia, de acuerdo con datos presentados ayer por el gobierno federal, se mantiene como el segundo municipio del país con la mayor cantidad de asesinatos dolosos, con mil 253 carpetas de investigación contabilizadas hasta octubre, sólo detrás de Tijuana (con mil 513).

Datos de la Fiscalía General del Estado indican, por separado, que aun en los meses de inicio de restricción de actividades, como entre marzo y abril, hubo aumentos en la incidencia de delitos contra la vida, al pasar de 159 víctimas a 174.

También, que en octubre, cuando Chihuahua regresó al semáforo rojo por el aumento de los contagios de Covid-19, hubo al menos seis días con siete o más asesinatos, como el pasado día 30.

De acuerdo con Guillermo Asiain, coordinador de la organización Mesa de Seguridad de esta frontera, el patrón de los crímenes indica que los perpetradores tendrían identificadas a las víctimas, por lo cual la movilidad no es un elemento que interfiera.

El problema, señaló, es la impunidad en la que quedan la mayor parte de los casos.

“Si alguien quiere lastimar y asesinar, no depende si está en la calle o no, sino que está en la mira y, más allá de la movilidad o no, es una cuestión de impunidad”, dijo Asiain.

“Hace sentido un estudio de la Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el crimen (que) establece que el factor principal para disminuir la incidencia delictiva en materia de homicidios es precisamente la impunidad, es decir, que no exista impunidad en quien comete este delito de homicidio, y en ese sentido no ha habido un avance significativo”, agregó el nuevo titular de la organización civil que interactúa con las autoridades de seguridad.

Los datos sobre el lugar que ocupa la violencia en Juárez a nivel nacional fueron difundidos ayer en la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, como parte del reporte mensual en materia de incidencia delictiva.

En ellos se observa que Tijuana y Juárez registran más del doble de los casos registrados en León, Guanajuato, que con 525 expedientes ocupa el tercer sitio.

“Lo que es importante señalar, es que están localizados los puntos de mayor incidencia de homicidios; es decir, no es un tema, desde luego, de todo el país; es un tema localizado en 12 puntos del rompecabezas que corresponde a todo el territorio nacional”, dijo Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad Pública del gobierno federal.

“Quince municipios del país concentran casi la tercera parte del total de los homicidios; es decir, 15 concentran el 28.7 por ciento (…) El municipio con mayor incidencia es Tijuana, le sigue Juárez, León, Celaya, Culiacán, Cajeme, Zamora, Guadalajara, Acapulco, Chihuahua, Benito Juárez, Quintana Roo, Irapuato, Ensenada, Salamanca y Morelia”, agregó el también encargado del despacho de la citada dependencia.

Los datos del Gobierno federal también mantienen al estado de Chihuahua dentro de las cinco entidades más violentas hasta octubre, ocupando en ese conteo el cuarto sitio, con dos mil 357 carpetas de investigación por homicidio doloso; sólo detrás de Guanajuato, con tres mil 821; Baja California, con dos mil 398, y el Estado de México, con dos mil 384 hasta el periodo citado.

Ayer, El Diario reportó que Ciudad Juárez había superado en 2020 lo registrado en 2019 y que, con más de mil 500 víctimas (en mil 327 carpetas) era ya el año más violento de esta frontera desde 2011.

“No sólo puede mencionarse a la impunidad”, dijo a este medio el fiscal general del estado, Cesar Augusto Peniche Espejel.

“El origen de la violencia es multifactorial, en cuanto hay causas mucho más sensibles como el narcomenudeo, las adicciones, la posición geográfica del estado, el fenómeno de la frontera y la cultura de tolerancia a prácticas ilegales como el tráfico de personas o el contrabando”, agregó el funcionario.

Los datos de la FGE agregan que, dentro de las 132 víctimas de octubre pasado, hubo además cinco personas encontradas maniatadas, nueve “encobijadas”, una mutilada, dos calcinadas y una decapitada, y que un 70 por ciento del total de los crímenes ocurrió con arma de fuego; mayoría que, de acuerdo con la Mesa de Seguridad, es también parte del patrón.

En el suroriente de la ciudad, mientras, en medio del polvo de las calles sin pavimento de la colonia Olivia Espinoza, los habitantes circulaban ayer entre la normalidad y el susto junto a la escena del tiroteo del miércoles. Una vecina narró haber escuchado la balacera cinco minutos después de pasar por la esquina del ataque, procedente de la tienda. También dijo haber tenido la intención de ofrecerse a limpiar los rastros de sangre, pero al final haber dudado.

Apenas en junio pasado, personas desconocidas dispararon a través de la reja de un portón en otra casa vecina, ubicada sobre la calle Hortensia Solís, asesinando a una mujer de 23 años y lesionando a su padre y dos de sus hermanitos, de dos y cuatro años.

“Nos metimos, y nada más abrió así, y empezó a disparar”, dijo uno de los familiares de la mujer víctima, señalando el hueco que el asesino formó en una de las cobijas que cubre la entrada al zaguán.

“Hay rabia”, agregó otro entrevistado sobre el padre y su hijo agredidos el pasado miércoles. “Porque yo sé que ellos no andan mal; a lo mejor andaban buscando a alguien más”, dijo.

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