Juárez
Misión de San José

Patrimonio histórico de Juárez

Ayuntamiento hace la declaración; capilla fue fundada entre 1785 y 1789

Gabriel Cardona/El Diario de Juárez / Misión de San José

Araly Castañón
El Diario de Juárez

sábado, 17 octubre 2020 | 10:12

Ciudad Juárez— La capilla y panteón de la Misión de San José fueron declarados patrimonio histórico de Ciudad Juárez por el Ayuntamiento este jueves en sesión ordinaria de Cabildo.

La placa alusiva se colocará el 24 de octubre, fecha en que la Diócesis tiene proyectado reinaugurarla, afirmó el regidor coordinador de la Comisión de Nomenclatura y Monumentos, Enrique Torres Valadez.

La Misión de San José se encuentra en Camino Viejo a San José y Francisco Márquez, es uno de los pilares de la historia de la ciudad, y fue fundada entre 1785 y 1786, indicó.

Agregó que la capilla comenzó como oratorio creado por los franciscanos, cuando en ese entonces era Paso del Norte y servía como un lugar de vigilancia para los indios, para saber quién llegaba del sur.

En ese lugar existe un panteón, el más antiguo de la ciudad, que data de

1850 a 1913 y entre los difuntos que han sido sepultados ahí destacan personas que habitaban desde que a la ciudad se le llamó Paso del Norte, manifestó el regidor.

Señaló que en ese cementerio están los restos de Ramón Ortiz, párroco que en esa capilla sirvió a los feligreses por 60 años.

Torres presentó el jueves en la sesión ordinaria de Cabildo un punto de acuerdo especial y urgente para declarar estos monumentos como patrimonio histórico de Juárez, y fue aprobado por unanimidad.

La restauración del templo se inició en abril del 2019, luego de que el obispo de la Diócesis de Ciudad Juárez, José Guadalupe Torres Campos, convocó a empresarios y Gobierno municipal a reunir los fondos que se utilizaron.

El edil dijo que la rehabilitación tuvo un costo de 5 millones de pesos y participaron la Fundación Pedro Zaragoza, el Instituto Nacional de Antropología e Historia delegación Chihuahua, y el párroco del Santísimo Sacramento, presbítero Jorge González Márquez.

La restauración se realizó tanto en el interior como en el exterior del inmueble; por dentro lo primero que se hizo fue estabilizar la estructura, ya que por efecto de las lluvias registradas en el 2003 y 2008 se ladeó, informó anteriormente el arquitecto Ignacio Frausto Ojeda, responsable de la restauración del templo.

Para lograr estabilizar la construcción, se sustituyó la cimentación en las columnas centrales, que son de madera, además de que se agregó otra columna, por lo que quedaron dos vigas iguales de madera en lugar de una.

Asimismo, se cambiaron adobes que estaban quebrados, colocando también los que se encontraban a un lado, en lo que se llama un proceso de engraparlos.

En el techo se le redujo el peso que tenía, por la cantidad de tierra que en él se encontraba, reduciendo el grosor de 60 a 30 centímetros, lo que implicó quitarle la mitad de la carga para que la estructura soporte menos peso.

En las paredes se retiró el acabado que tenía para dejar al descubierto los adobes y corregir las fisuras con adobes nuevos hechos ahí mismo, luego los recubrieron con un material de paja, barro y arena.

Para recuperar los aplanados interiores y exteriores, se le aplicó una capa de cal tratada con baba de nopal, la cual se da como recubrimiento luego de que se corrigieron las fisuras en adobes con material nuevo; este procedimiento se utilizó desde la época colonial, ya que además de proteger las paredes, queda color blanco, como si se le hubiera pintado, se informó.