Juárez

‘¿Por qué no nos dejan entrar?’

Familiares de personas fallecidas a causa del Covid-19 cuestionan medidas sanitarias en el cementerio San Rafael; eran 60 en un cortejo

Gabriel Cardona / El Diario de Juárez
Gabriel Cardona / El Diario de Juárez

Luz del Carmen Sosa
El Diario de Juárez

domingo, 11 octubre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Bajo la mirada expectante de policías municipales, familiares de personas fallecidas a causa del Covid-19 cuestionaron ayer por la mañana las disposiciones sanitarias que el Gobierno municipal implementó durante este fin de semana en cementerios municipales, particularmente en el San Rafael, ante el aumento de contagios por el virus.

El ingreso de familiares al camposanto situado a la entrada de la ciudad en plena zona desértica fue limitado a un reducido grupo de 10 personas y entre ellas debe permanecer la sana distancia, por lo que nuevamente los abrazos, el beso en la mejilla o estrechar de manos para mitigar el dolor otra vez quedaron prohibidos. 

No son nuevas medidas. Son restricciones que se adoptaron desde el pasado mes de marzo cuando el Gobierno federal emitió la emergencia sanitaria y posteriormente cada entidad impuso el semáforo rojo –máximo riesgo–, y que se relajaron en Juárez que alcanzó el semáforo amarillo –riesgo moderado– desde el pasado 31 de agosto.

“¿Por qué no nos dejan entrar?”, cuestionaron ayer por la mañana varias mujeres a los empleados del cementerio municipal que permanecían detrás de la malla metálica de donde pendía una lona blanca con instrucciones. 

“Por disposición de la Secretaría de Salud se limita el acceso a los Panteones Municipales exclusivamente para los servicios funerarios y cortejos que no excedan las medidas de sana distancia (máximo 10 personas. Lo anterior como parte de las acciones preventivas para evitar contagios de Covid-19”, citaba el anuncio colocado este viernes por la tarde después de la revuelta causa por comerciantes y deudos en el mismo lugar.

“Viene toda la familia, somos como 60”, explicaban los familiares de una persona fallecida por enfermedad no relacionada con el coronavirus.

El cortejo fúnebre pasó con el número exacto permitido de personas y el resto, entre niños, adolescentes y personas adultas, permaneció afuera. Ante la falta de áreas verdes o bancos, en el exterior del panteón más grande de la ciudad, los dolientes buscaron la sombra detrás de la barda perimetral para protegerse de los candentes rayos del sol que prevalecen en otoño.

Minutos después la escena se repitió.

Llegó la carroza y se detuvo ante las puertas cerradas del cementerio. El entierro estaba programado y los trabajadores municipales hablaron con el personal de la funeraria “Milagros” que portaban su equipo de protección como trajes blancos, caretas, guantes y cubrebocas.

El cortejo era muy reducido y pasaron rápidamente tras cumplir con los protocolos sanitarios. 

Afuera, los comerciantes mantenían sus quejas por estas disposiciones que se han extendido hasta el mes de noviembre, cuando los panteones son, tradicionalmente, más visitados.

El golpe a la economía de los vendedores de flores, aseguraron este viernes, es severo, ya que creían que estarían abiertos los panteones y tal vez Juárez estaría en semáforo verde –riesgo bajo–, lo que posiblemente no ocurra en las próximas semanas de mantenerse el actual nivel de contagios, de más de 100 positivos confirmados diarios. 

Afuera del panteón San Rafael una mujer miraba tras la malla la carroza donde viajaba su ser querido fallecido y a los pocos integrantes de su familia que fueron admitidos para la última despedida.