Juárez

Reabre restaurante tras 14 semanas

´El Comal´ adapta dinámica de servicio e higiene para atender a clientes

Iris González / El Diario

domingo, 28 junio 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Después de 14 semanas cerrada, la barra de buffet del restaurante El Comal, en el Hotel María Bonita, reabrió al público, aunque con una nueva dinámica de servicio e higiene dentro de la llamada “nueva normalidad”. 

En los 23 años de su existencia jamás había tenido una pausa de esta magnitud, comentó Omar Estrada, gerente general del corporativo de Alimentos y Bebidas en ambas sucursales del Comal. 

“Aquí no se cierra ni siquiera en Navidad o Año Nuevo, pero nos tocó pausar por una emergencia que nadie se imaginaba”, expresó. 

A su regreso, el primer día lograron recibir unas 25 personas, de un total de 250 que los visitaban antes de la pandemia, aunque conforme pasaron los días aumentó hasta las 80, comentó José Trinidad Hernández, gerente de la sucursal de Pérez Serna. 

Ambos platicaron que del 18 de marzo que cerraron el aforo, al 21 de junio, tuvieron que renovarse para sobrevivir a la pandemia e incursionar bajo la modalidad del servicio para llevar.

“Hicimos una selección de nuestros mejores palillos del buffet para ofrecerlos bajo esta modalidad durante todo este tiempo”, resaltó Omar Estrada. 

Sin embargo, la respuesta no fue como se esperaba y las ventas cayeron hasta un 90 por ciento. Los días que mejor les iba, era cuando aumentaba hasta un 30 por ciento. 

Desde el pasado lunes, el servicio de buffet se reactivó, y aunque las personas pueden seguir parándose las veces que así lo deseen, ahora está prohibido que toquen las cucharas o las barras. En el lugar se puso a alguien que se encarga de servir los guisados de su elección, los cuales se encuentran protegidos con vidrios para que tampoco puedan manipularlos. 

Antes de ingresar, las personas deben limpiarse los zapatos en un tapete sanitizante y después asearse las manos en los lavamanos que se a condicionaron en la entrada, ante la ‘nueva normalidad’. 

Si al ingresar hay fila de espera, se pasa a las personas a una sala también sanitizada para que aguarden su turno de mesa, ya que se restringió la mitad de ellas para mantener la distancia entre las personas. 

Una vez que se les asigna una, se les da un plato, un vaso y cubiertos que están empaquetados de manera individual para evitar contagios. 

Al pararse a la barra caliente, un trabajador con careta, guantes y cubrebocas les sirve los guisos de su elección, así como la porción indicada. 

Ambos gerentes mencionaron que el gran reto de todo restaurantero después de la pandemia se resume en sobrevivir, adaptarse a la nueva normalidad, tratar de conservar la plantilla de trabajadores, ganarse la confianza de los comensales.

De los 66 trabajadores que tenían antes, regresaron con 50 el lunes. 

“Afortunadamente nuestros clientes se muestran comprensivos con las medidas que hemos adoptado y entienden que todo es para proteger la salud”, resaltó Trinidad Hernández.

También dijo que fiestas como ‘baby shower’, que eran comunes en este tipo de negocios, siguen canceladas debido a que no se permiten más de 10 personas por mesa.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados, en esta primera semana de reapertura, las ventas repuntaron hasta un 70 por ciento, aunque no al nivel que traían antes de la pandemia. 

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