Nacional

Suman 6 muertos por sismo en Oaxaca

En CDMX alerta sonó con un minuto de anticipación, muchos pensaron que se trataba de una falsa alarma hasta que empezó el temblor

Associated Press

Jorge Ricardo / Agencia Reforma

miércoles, 24 junio 2020 | 06:00

Ciudad de México— La Coordinación de Protección Civil de Oaxaca reportó que hasta ayer suman seis muertos tras el sismo de 7.5, así como cuatro lesionados.

La lista de fallecidos corresponde a dos mujeres y cuatro hombres, además de otras cuatro personas heridas en la entidad, confirmó el Gobierno estatal.

Respecto a las defunciones, la Coordinación de Protección Civil describió que una mujer falleció por un derrumbe en Santa María Huatulco, en la comunidad del Manantial.

Otro hombre murió por la caída de un techo en San Juan Ozolotepec, y uno más, de 26 años de edad, falleció tras el derrumbe en la Agencia de San Juan, perteneciente al municipio de San Francisco Ozolotepec.

Una persona más murió en San Agustín Amatengo por el derrumbe de una barda, y un trabajador de Pemex pereció en un hospital luego de ser trasladado al caerse de una estructura durante el temblor.

De una última mujer no se había precisado de qué localidad era originaria.

En Ciudad de México mucha gente dijo que no salio rápido por miedo, pero que además del miedo estaba la duda, pues la alerta sísmica sonó y había pasado casi un minuto sin que se moviera nada.

“Fue una falsa alarma”, pensaron algunos que ya estaban en la planta baja de un edificio, pero sin animarse a salir a la calle. ¿Quién iba a creer que además del coronavirus hubiera un sismo?

En la colonia Buenavista primero hubo risas porque vecinos salieron de sus casas con jabón en la cara y envueltos en toallas, y algunos con cubrebocas.

“Ya pasó, fue falsa alarma”, dijeron, pero después sobrevino el sismo de magnitud 7.5.

Lo árboles se agitaron, el siseo de sus hojas y el ladrido de los perros se mezcló con los gritos de los vecinos.

El movimiento no paraba y la gente que ya estaba en la planta baja salió y llenó la calle. Algunos se arrodillaron, suplicando algo, a alguien: “¡Por favor, Dios mío, que se calme! ¡Que se calme!”.

“Me tocó en el piso 29, la verdad se sintió muy muy feo”, dijo una empleada de la Torre de El Caballito.

Los pocos trabajadores, dado que la mayoría trabaja desde sus casas, desalojaron y se formaron sobre la calle Rosales.

Varios presentaron crisis nerviosa, recordando el sismo de 2017, perdido en una época que parece muy lejana, pero la mayoría preguntándose a dónde va a parar todo esto.

“¡Lo que nos faltaba!”, dijo un policía vial.

“Yo pensé: agárranos confesados Dios mío, porque (...)”, recordó una vendedora con cubrebocas situada en la esquina de la sede nacional del PRI.

En torno al edificio del tricolor quedaron pedazos de cemento en el suelo. “Tronaban los cristales del edificio del PRI”, dijo la comerciante.

Lo peor de nuevo fue en la colonia Roma, como en 2017, aunque menor respecto a ese año: el terror, la ansiedad, el miedo, el llanto, los cubrebocas.

La imagen de decenas de pacientes del Hospital Álvaro Obregón saliendo con sus sujetadores de suero y oxígeno tendría que resumir el día. Incluso dos recién nacidos y una mujer, a empujones, porque no se quería mezclar con la demás gente, salieron y ocuparon el camellón de la avenida.

“Sacamos alrededor de 400 personas, 65 pacientes. Tenemos 9 pacientes de Covid, pero ellos no salieron, 7 se quedaron en la sala de emergencias y 2 en otra zona, ellos no salieron, se quedaron ahí”, dijo Gustavo Hernández, subdirector de Operación.

“Ayudó que la alerta sonó con mucho tiempo, hasta pensamos que podría ser una falsa alarma”, comentó, añadiendo que el edificio no tuvo daños.

En la esquina de Insurgentes y Obregón se desprendieron los vidrios de un edificio.

En Medellín y Quintana Roo, la pared de un edificio ya derruido estuvo a punto de caerse, por lo que desalojaron a una pareja que vivía en la calle de al lado. El edificio tenía anuncios negros de “Quédate en casa. Quédate vivo”.

El miedo continuó toda la tarde, ya no se sabe por qué, si por el virus o por el sismo.

En Baja California y Manzanillo está un inmueble dañado desde 2017, está deshabitado y sus grietas se hicieron ayer más grandes.

“Quería meterme adentro de la tierra, yo estaba en el estacionamiento subterráneo”, dijo un recogedor de basura, también con cubrebocas.

En Paseo de la Reforma, solo el susto y las crisis nerviosas.

“¿A dónde va a llegar todo esto?”, preguntó una empleada de limpieza de la Torre Mayor.

Los coordinadores laborales indicaban que quien no hubiera dejado cosas se podía ir a su casa, porque podría haber réplicas.

“¡Parece una película de terror!”, decía alguien por teléfono en la Plaza Luis Cabrera de la Roma, mientras caminaba dando vueltas.

El miedo continuó toda la tarde, ya no se sabe por qué, si por el virus o por el sismo.