Nacional

Viven artesanos drama por Covid

La falta de turismo por las restricciones ante Covid-19 afecta las ventas de los artesanos

Reforma / Artesanos de Tlaquilpa

Erika P. Bucio / Reforma

lunes, 22 junio 2020 | 11:01

Ciudad de México— Fueron casi cuatro horas de camino, ida y vuelta, pero al menos la tejedora Adelaida Salas regresó a su casa, en Tlaquilpa, con los mil pesos ofrecidos como apoyo a los artesanos de Veracruz.

Por la pandemia de Covid-19 se ha vuelto muy difícil vender sus apreciados textiles, que además son un ingreso importante para el soporte de su familia.

El colectivo de Tejedoras de la Sierra de Zongolica, al que pertenece, ha promovido el comercio digital, pero no es suficiente; las ventas han caído significativamente.

Salas, una joven madre de tres hijos, pertenece a uno de los cinco grupos de mujeres indígenas artesanas de Tlaquilpa, un municipio de muy alta marginación.

"De algo servirán los mil pesos; no hay nada. Aunque tengas productos, ¿dónde los vas a ir a vender? Con eso de que casi no salimos, de por sí", responde la experta en tlapiales, aretes y bolsas.

Aún antes de la pandemia, era raro que las personas se acercaran hasta Tlaquilpa para comprar textiles, y las artesanas apenas salen de la comunidad.

Y ahí es donde el colectivo de Tejedoras de la Sierra de Zongolica, fundado hace diez años, juega un rol clave para la venta de los textiles.

"Siempre hay hilo para tejer y pintar, lo que es un poco el problema es que no salen nuestros productos", cuenta Carmela Tentzohua, otra tejedora de la localidad, madre de cuatro hijos que también ha resentido la caída de las ventas.

Tanto ella como Salas han podido ir a la escuela, al menos hasta la secundaria; son bilingües --hablan náhuatl y español-- y tienen acceso a telefonía e internet, aunque limitado.

Pero hay otras mujeres indígenas que no y están en una situación más desesperada, en pobreza y analfabetas; no están organizadas en cooperativas ni tampoco figuran en los padrones gubernamentales.

La crisis por el coronavirus ha evidenciado incluso esas desigualdades.

"Las más afectadas son las poblaciones de mujeres de mayor edad, analfabetas, monolingües; para ellas este panorama ha sido trágico", explica el antropólogo Miguel Ángel Sosme, fundador de Tejedoras de la Sierra de Zongolica.

Tampoco en Oaxaca el panorama es mejor ante el cierre de los mercados artesanales y sin turismo.

"Estamos ante un desastre mayúsculo, porque si bien han ido creciendo las redes y las ventas virtuales, mucho del arte popular es verlo y tocarlo, y la dependencia de los artesanos sobre el turismo es muy grande", dice Marta Turok, antropóloga.

Artesanos de los Valles Centrales se ayudan con la siembra de maíz y frijol. Y hay comunidades que se aislaron para protegerse del coronavirus, y prácticamente el comercio es interno.

Carlomagno Pedro Martínez, maestro del barro negro, le preocupan mucho los talleres textiles en la sierra y costa de Oaxaca por la caída de las ventas.

"¿Cómo van a subsistir esas familias?", se pregunta el artesano de San Bartolo Coyotepec, Premio Nacional en Artes y Tradiciones Populares.

En su pueblo ya comenzó el reparto de despensas.

Pero ni en la capital del Estado, Oaxaca, el panorama es mejor. Para una gran mayoría de artesanos, la última temporada de venta fue en diciembre, mucho antes de que se declarara la contingencia.

"Llevamos seis meses sin ingresos", dice David Villanueva, de la Cooperativa Huizache, con un local en el centro de la ciudad, cerrado desde el 22 de marzo.

Con un dinero ahorrado han podido aguantar, pagar la renta del local y no más.

"Ya la realidad nos está alcanzando", lamenta.

Se conformaron en 2014 como cooperativa para no depender de apoyos gubernamentales y han redoblado esfuerzos en línea.

Mientras tanto, la incertidumbre entre los artesanos oaxaqueños prevalece; saben que no habrá Guelaguetza en julio y se evalúa si podría hacerse en diciembre.

El Gobierno estatal anunció en mayo una alianza con Amazon a través de la plataforma Handmade Aripo, con productos de 117 artesanos.

"Pero se necesita mucha capacitación y tecnología", refiere Pedro Martínez.

Desde la sociedad civil han surgido iniciativas en favor de este sector atado al turismo.

Friends of Oaxacan Folk Art, con base en Estados Unidos, ha estado trabajando con jóvenes artesanos del Estado durante la cuarentena, con apoyos de 3 mil pesos para ganadores de los concursos que organiza con el Museo Estatal de Arte Popular de Oaxaca a cambio de presentar una pieza nueva, creada durante la contingencia.

Del propio gremio surgió también la red de apoyo Espiral de Artesanos, que Fernando Sarvide comenzó con una rifa de cuadros y logró reunir dos meses y medio de salarios para su taller de rompecabezas de madera en Querétaro.

Al esquema de rifas solidarias se han sumado 19 cursos en 12 estados y han recibido también donativos extranjeros. Ahora entra a una segunda etapa para intentar crecer el fondo.

"La idea es que no mueran los talleres", dice Sarvide.

La Fundación Alfredo Harp Helú lanzó en Oaxaca un programa de compras anticipadas a los artesanos con una bolsa inicial de 5 millones de pesos, que ya se ha extendido a otros 13 estados. A fines de mayo tenían registradas mil 415 familias de 191 grupos.

Por primera vez en 19 años, debido a la pandemia, la Feria Maestros del Arte, fundada por Marianne Carlson, no podrá realizarse presencialmente este noviembre en Chapala, cita vital para muchos artesanos que venden en tres días más que lo que el resto del año; cada centavo va directo a sus bolsillos, y no deben preocuparse por alojamiento ni transporte.

Carlson, afincada en México desde hace 23 años, nacionalizada, propone ahora una feria virtual.

"Nuestra meta es mantener el arte tradicional vivo", sostiene.

Dicho encuentro mantiene relación con Los Amigos del Arte Popular (LADAP), agrupación sin fines de lucro creada hace 25 años en Estados Unidos y que cada año organiza eventos y recauda fondos para donar a artesanos mexicanos.

Este año destinó un donativo de 5 mil dólares para participantes de ediciones anteriores de la feria.

Uno de los miembros de LADAP lanzó además una campaña en GoFundMe para beneficiar a 25 artesanos de Oaxaca.

Y también en el pasado han apoyado a las Tejedoras de la Sierra de Zongolica.

"Sabemos que muchas comunidades padecen por no tener ventas", dice Gayla Pierce, presidenta de LADAP, cuya página en Facebook devino en un canal de ventas.

"Queremos ver a esta gente sobrevivir y prosperar", sentencia.

Detallan apoyos gubernamentales

Durante la actual contingencia, artesanos del País han podido acceder a diversos programas, de acuerdo con Natalia Toledo, subsecretaria de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura de la Secretaría de Cultura (SC).

Figura uno destinado a la compra de mercancía, enfocado a las zonas más afectadas por Covid-19, así como apoyos para materias primas y otro más para artesanos de 60 años o más, beneficiados con la adquisición de productos.

El universo de artesanos, según el padrón nacional, es de un millón de personas.

Los apoyos han sido del orden de los 11 millones de pesos, de acuerdo con la SC, además de concursos municipales, regionales, estatales y nacionales, y créditos a la palabra.