Opinion El Paso

El Partido Republicano todavía puede ser la ruina de Estados Unidos

En primer lugar, aunque también se espera que los demócratas asuman el control del Senado, las probabilidades no son tan altas como en la contienda presidencial

Paul Krugman / The New York Times

sábado, 17 octubre 2020 | 06:00

Nueva York— Después de 2016, nadie debería dar nada por hecho pero, en este momento, todo parece indicar que Joe Biden puede vencer a Donald Trump, y tal vez por un amplio margen. Sin embargo, el partido de Trump todavía puede tener la posibilidad de infligir un enorme daño a Estados Unidos y al mundo en los próximos años.

En primer lugar, aunque también se espera que los demócratas asuman el control del Senado, las probabilidades no son tan altas como en la contienda presidencial. ¿Por qué? Porque el Senado, que le da al votante promedio en Wyoming 70 veces más peso que al votante promedio en California, es un organismo muy poco representativo.

Y parece que un presidente que tal vez esté a punto de dejar de tener influencia por no reelegirse (y que perdió el voto popular incluso en 2016) junto con un Senado que representa a una minoría del pueblo estadounidense están a punto de instaurar una supermayoría de derecha en la Corte Suprema.

Si quieren un adelanto de lo mal que esto puede resultar, vean lo que está pasando en Wisconsin.

En 2018, los electores de Wisconsin votaron por un gobernador demócrata. Una gran mayoría, el 53 por ciento, también votó por legisladores demócratas. Sin embargo, dada la manera en que están configurados los distritos del estado, los demócratas terminaron con solo 36 de los 99 escaños en la asamblea estatal. Y la judicatura electa de Wisconsin también está dominada por los republicanos.

Quizá no les sorprenderá saber que el Partido Republicano de Wisconsin ha intentado usar el poder que le queda para debilitar al gobernador Tony Evers. Lo que tal vez no sepan es que esta toma del poder se está volviendo letal.

Verán, Wisconsin está pasando por una espantosa ola de coronavirus, que parece encaminada a igualar la ola que golpeó a Arizona en el verano. Al final, Arizona logró contener el brote con órdenes de usar cubrebocas, cierres de bares y restricciones a las reuniones en espacios cerrados. Sin embargo, la legislatura republicana de Wisconsin obstaculizó los intentos de Evers de controlar la pandemia. Y el miércoles un juez republicano bloqueó una orden que limitaba el número de personas que pueden reunirse en bares y otros lugares públicos.

Entonces, en Wisconsin, un partido rechazado por el electorado está logrando infligir un daño inmenso, que tal vez incluya cientos de muertes innecesarias. Y algo similar pero mucho peor podría ocurrir muy fácilmente a nivel nacional.

Antes que nada, si bien Trump tiene muy pocas posibilidades de ganar el voto popular, aún podría obtener la victoria, aunque a duras penas, en el Colegio Electoral. Si lo hace, podría ser el fin de la democracia en Estados Unidos.

Un resultado más probable es que Trump pierda, pero que los republicanos conserven el Senado. En ese caso, sabemos exactamente lo que pasará: sabotaje fiscal a gran escala. Es decir, el Partido Republicano, al que no le han importado en absoluto los déficits presupuestarios de Trump, redescubrirá repentinamente los males de la deuda gubernamental y bloqueará todos los esfuerzos del Gobierno de Biden para sostener la economía y los niveles de vida frente a una pandemia.

Incluso si los demócratas logran hacerse del control del Senado y la Casa Blanca, ahora es casi seguro que se enfrentarán a una Corte Suprema de 6 votos contra 3; es decir, un tribunal dominado por los nombramientos de un partido cada vez más extremista que solo ha obtenido el voto popular a la presidencia una vez en las últimas tres décadas.

En las audiencias de confirmación de Amy Coney Barrett, los demócratas han insistido, con razón y de manera comprensible, en la posibilidad de que un tribunal de este tipo utilice argumentos transparentemente espurios para anular la Ley de Atención Médica Asequible, que ocasionaría que decenas de millones de estadounidenses se queden sin la cobertura de un seguro médico. El fallo de Roe contra Wade también está en peligro evidente.

No obstante, diría que la mayor amenaza de este tribunal es para la política ambiental.

Pongámoslo de esta manera: supuestamente, Charles Koch está invirtiendo millones de dólares para que se confirme a Barrett. Eso no se debe a su apasionada oposición al derecho al aborto, ni siquiera, probablemente, a que desee que se anule la Ley de Atención Médica Asequible. Lo que busca, sin duda, es un tribunal que bloquee la regulación gubernamental para las empresas y, sobre todo, un tribunal que frene los esfuerzos del Gobierno de Biden para tomar medidas contra el cambio climático.

Como era de esperarse, cuando a Barrett se le preguntó durante su audiencia sobre el cambio climático, pronunció las temidas palabras: “Ciertamente no soy científica”. A estas alturas, todos sabemos lo que eso significa. No es una expresión de humildad; es una señal de que el orador tiene la intención de ignorar la ciencia y oponerse a cualquier intento de evitar la mayor amenaza que enfrenta la humanidad.

Es difícil exagerar lo peligroso que será si el poder de la Corte Suprema termina siendo utilizado para socavar la protección del medioambiente. Biden ha dejado claro que la acción climática será una parte central de su agenda económica. Y esta acción está a punto de llegar demasiado tarde. Ya estamos empezando a ver los efectos del calentamiento global en forma de incendios e inundaciones y si desperdiciamos los próximos años puede que sea demasiado tarde para evitar la catástrofe.

En otras palabras, si una Corte Suprema conformada por republicanos bloquea una política climática efectiva, no solo será indignante, sino desastroso para Estados Unidos y el mundo. Así que no podemos permitir que eso suceda. Olvídense de todo lo que se ha dicho sobre las normas (que solo parecen aplicar a los demócratas de todos modos). Aquí lo que está en juego podría ser el futuro de la civilización.