Opinión

Ante las circunstancias, el rumbo debe cambiar

El reciente anuncio del cierre en Ciudad Juárez de salas de cine de la empresa Cinemex, sigue evidenciando la grave y prolongada crisis por la que atraviesan el sector turístico y la industria del entretenimiento en todo el país

José Ignacio Gallardo
Analista

miércoles, 17 febrero 2021 | 06:00

El reciente anuncio del cierre en Ciudad Juárez de salas de cine de la empresa Cinemex, sigue evidenciando la grave y prolongada crisis por la que atraviesan el sector turístico y la industria del entretenimiento en todo el país. Muchos sectores de la economía se han visto severamente dañados por la pandemia del coronavirus. Pero sin duda el turismo y el sector del entretenimiento son de los más perjudicados. En este caso, el cierre indefinido alcanza a más de 140 salas de cine distribuidas en todo el país, incluidas las salas ubicadas en esta frontera. Han sido muchos meses, casi un año, de pérdidas acumuladas por esta empresa lo que orilla a sus directivos a tomar esta difícil decisión.

Desde el inicio de la pandemia, en marzo del año pasado, empezaron los problemas para los directivos y para empleados de esta empresa. Ahora la situación se agudizará con el cierre de sus fuentes de empleo. Esta preocupante situación se ha venido presentando desde que inició la crisis sanitaria y cada día que pasa la crisis económica se agrava. En esta frontera solo el sector maquilador se ha visto menos perjudicado durante esta crisis.

Pero el turismo y el entretenimiento no han corrido con la misma suerte y se encuentran colapsados. Salones de baile y de eventos sociales, cantinas y bares, casinos, albercas, museos, parques de diversión y cines, atraviesan momentos críticos. Muchos de estos negocios no estarán en posibilidades de reabrir ahora que el semáforo lo permite con el 30 por ciento de capacidad. Debido a lo prolongado de la crisis muchos empresarios del ramo turístico o del entretenimiento, han tenido que liquidar a una parte importante de su personal. Otros se han visto obligados a vender equipo y mobiliario para hacerle frente a los compromisos y a las deudas que se siguen acumulando.

Han sido meses muy difíciles para miles de familias juarenses que dependen de estos sectores a los que incongruentemente califican como no esenciales. Porque a partir de que una familia depende de esas actividades, se vuelve esencial. El desempleo se vuelve tragedia y se resiente mucho más en estos días de frío, apagones y cortes de agua. Las autoridades de los tres niveles  siguen sin mostrar voluntad, ni sensibilidad para aminorar esta delicada situación. Ni en lo sanitario, ni en lo económico se ven cifras aceptables. Son ya más de 175 mil desafortunados fallecimientos a nivel nacional. Y también son miles de empresas las que sucumben en esta pandemia, dejando quiebras y desempleo a su paso. 

Por eso se hace necesario que en las próximas elecciones se ubiquen los perfiles de los candidatos (as) que sean idóneos para el rescate de Juárez y del estado de Chihuahua. La sociedad juarense debe involucrarse mucho más en este proceso electoral, que sin duda se enmarca en un escenario de tragedia,  desempleo y luto nacional. Estas no son como otras elecciones. No, en estos comicios el futuro del estado y la viabilidad del país están en juego. También el futuro de muchas empresas depende de las decisiones de los electores. Por ello es imprescindible que en las elecciones resulten aquellos que tengan una idea clara de la situación en la que se encuentran las finanzas públicas, pero también las privadas.

Algunos de los aspirantes a la gubernatura ya han dado muestras de su desempeño en estos tiempos difíciles, unos para bien, otros no tanto. No todos los aspirantes a gobernar la entidad han entendido la angustia de los micro y medianos empresarios que ven sus negocios desaparecer. La pasividad mostrada hasta ahora por el Gobierno federal para evitar la quiebra de muchas empresas no debe ser imitada por ninguno de quienes aspiran a la gubernatura. Al contrario, lo que sucede en la capital del estado con el sector empresarial es una muestra de que las cosas se pueden hacer bien cuando hay voluntad política. La recuperación del estado de Chihuahua no debe tardar mucho, ya se ha perdido demasiado tiempo. Un cambio urge.