Opinión
OPINIÓN

Cobraba un millón mensual por hacer nada

Todo un señorón abogado de corte nacional e internacional pero sucumbió aparentemente al exceso de confianza y desvergüenza

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 02 septiembre 2020 | 06:00

-Cobraba un millón mensual por hacer nada

-Se hizo de palabras el coronel con el gobernador

-Loera demuestra que es el jefe de la 4T

-También la Jucupo se le escapa a Morena

Todo un señorón abogado de corte nacional e internacional pero sucumbió aparentemente al exceso de confianza y desvergüenza.

Fue protegido de la clase gobernante nacional y de los sindicatos más poderosos del país, de hecho su última comida gourmet momentos antes de ser apresado la hizo con el poderoso líder petrolero, Carlos Romero Deschamps.

Juan Ramón Collado Mocelo, a partir de hace 13 meses solo Juan Ramón C.M., está preso desde julio del año pasado en el Reclusorio Preventivo Norte de la Ciudad de México. Fue detenido por agentes de la Fiscalía General de la República (FGR), acusado de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Ayer al mediodía publicaron los Diarios en exclusiva –en sus versiones digitales- que Collado también habría cometido delitos similares contra el gobierno de Chihuahua y por ello le fue girada nueva orden de aprehensión. El dato fue confirmado tres horas más tarde por el gobernador, Javier Corral.

Lo que sabemos en algo de más detalle extraoficial es que Collado se habría llevado de las arcas chihuahuenses la inmodesta cantidad de un millón de pesos cada mes por hacer nada. Cobraba por “asesoría jurídica” y desde luego presentaba sus facturas pero nunca se molestó en siquiera dejar un solo testimonio, reporte y/o bitácora de su trabajo, según la acusación. Así se habrían ido casi 14 millones de pesos en poco más de un año.

Jamás imaginó que le caería la Cuarta Transformación, y ya recluido, con mayor facilidad el gobierno de Chihuahua.

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También el jefe militar de la Guardia Nacional en la entidad, el coronel Martín Álvarez, prepara maletas para su traslado a otro punto del país. Se suma al jefe Teófilo Gutiérrez, titular de la Policía Federal y/o Guardia Nacional división caminos.

Ambos fueron ninguneados por el gobernador del estado, Javier Corral, durante su estancia en Chihuahua, inclusive al coronel Álvarez le fue negada la palabra durante la transmisión del programa en vivo de resultados en materia de seguridad presentado el jueves de la semana pasada.

Quiso el militar exponer ante cámaras y micrófonos los datos derivados de múltiples operativos en los que ha sido decomisada droga, aseguradas gran cantidad de personas, armas y hasta dinero en efectivo.

Por angas o por mangas le fue negada su participación. Sólo hablaron el gobernador Corral; el secretario estatal de Seguridad, Emilio García Ruiz y de manera bastante breve y torpe el delegado de la Fiscalía General de la República (FGR), Ramón Badillo.

El militar resintió el maltrato y salió del set de televisión instalado en Palacio de Gobierno de la ciudad de Chihuahua pero lo obligaron a regresar para firmar la minuta de la reunión.

No halló dónde meterse por la pena, el también militar aunque retirado, Juan Escamilla, jefe de escoltas de Corral, fue el encargado de avisar a su homólogo que debía volver para “echar el gancho”.

Álvarez se hizo de palabras con el propio gobernador al reclamar la maltratada y hasta ahí llegó. Quizá cumplió su ciclo al frente en el cargo o sus jefes prefirieron alejarlo de la lumbre corralista.

No es casualidad que hayan retirado a Álvarez al mismo tiempo que al jefe Teófilo, también víctima de una seguidilla de sorprendentes desaires por parte del Estado que seguramente no tengan que ver con el descuidado gobernador Corral sino con sus operadores en el área de seguridad, en particular el también federal temporalmente estatal, Emilio García Ruiz.

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Fue un evento de luto por los 30 días de duelo decretados por el presidente Andrés Manuel López Obrador para honrar a víctimas del Covid pero también quedó clara la exhibición de control entre las huestes locales de la Cuarta Transformación por parte del coordinador del Gobierno federal en Chihuahua, Juan Carlos Loera.

Hubo un minuto de silencio y aplausos en la monumental bandera –a media asta- de El Chamizal. A la convocatoria acudieron todos los funcionarios jefes de las distintas delegaciones federales en el estado y la ciudad, incluida la primera y sólida loerista, Deirdré Bazán, administradora de la Aduana en la región. No faltaron tampoco los mandos militares.

Loera tiene fija la mirada en la postulación de Morena por la gubernatura y no deja pasar momento para demostrar su fuerza entre las huestes guindas, lo mismo entre funcionarios de primer nivel como entre la infantería de servidores de la nación.

Anda que brinca en un pie porque la jefa máxima de la Secretaría del Bienestar, María Luisa Albores, pase a Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y así sume Bienestar, Semarnat y otros etcéteras entre las áreas nacionales a favor de su proyecto por relevar en la principal silla de Palacio de Gobierno a Javier Corral.

Falta por conocer cómo termine la definición en la mesa directiva de la Cámara de Diputados; y sobre todo, la dirigencia nacional de Morena con una Bertha Luján fuera de circulación.

Loera se mueve allá pero tampoco acá deja cabo suelto, sea en la mega bandera o allá por los caseríos de la región serrana.

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Así como se le fue la presidencia del Congreso al líder de la bancada morenista, Miguel Ángel Colunga, así parece que se le fuga también la Junta de Coordinación Política (Jucopo).

El nuevo período de sesiones comenzó ayer con la panista Blanca Gámez en el timón legislativo, pero entre lunes y martes los integrantes de la Jucopo no pudieron ponerse de acuerdo en la persona a la que deberá entregar la conducción el coordinador de Acción Nacional, Fernando Álvarez Monje.

Supuestamente le tocaría a Morena, con esa negociación le jugaron a Colunga. Pero a la hora de concretarse la sucesión en ese órgano colegiado le salieron con que siempre no. Lo que es un hecho es que por ley no puede una misma bancada tener la Presidencia del Congreso y la de la Jucupo, así que Álvarez Monje no continuará al frente.

De ahí surgió la posibilidad de que entrara la coordinadora priista, Rosa Isela Gaytán, apuesta que parecía aglutinar incluso a algunos panistas. Pero el veto del Palacio de Gobierno al PRI y a Morena fue absoluto. Bendita división de poderes.

Así, el lunes por la tarde los diputados acordaron un compás de espera de una semana para buscar un nuevo acuerdo, pese al berrinche del morenista debido a que podría quedarse como el perro de las dos tortas.

Teóricamente cualquier diputado integrante de la Junta de Coordinación, independientemente de si tiene o no bancada, puede presidirla. Eso le permite al PAN jugar con los opositores de los minipartidos, a fin de excluir a morenistas y priistas.

Ante ello despuntó el perfil de René Frías Bencomo, de Nueva Alianza, como uno de los que podría encabezarla. El legislador acaba de terminar su periodo de presidente y podría ser quien se convierta en la alternativa más factible.

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No le sueltan la cuerda todavía del Palacio de Gobierno, pero el secretario de Hacienda, Arturo Fuentes Vélez, pugna por un nuevo crédito de corto plazo ahora que se llega al límite de tiempo para solicitarlo.

Tiene el encargado de las finanzas estatales sólo esta semana para contratar nueva deuda de este tipo porque la Ley de Disciplina Financiera le impone restricciones de 12 meses a estos préstamos que no pasan por la aprobación del Congreso del Estado.

De no hacerlo ahora ya no habrá posibilidad de más “cortos plazos”, dado que la administración corralista acaba el 7 de septiembre de 2021.

La otra restricción que aparentemente desconoce Fuentes Vélez es que todo crédito de corto plazo debe pagarse tres meses antes del fin de la administración durante la cual se contrata. Esto es, deben cubrirse los saldos de todos los préstamos en junio del año próximo.

Así, a partir de la siguiente semana al Gobierno estatal no le quedará de otra que buscar financiamiento de largo plazo (si se atreve a pasarlo por el Legislativo, después de años de satanizar la deuda y endeudarse disimuladamente); o dejar colgados a proveedores, incrementar el déficit y cerrar el quinquenio con recortes, sin las mínimas inversiones similares a las que hizo los años previos.

Con las finanzas a punto de reventar, Hacienda no ha dejado de contratar préstamos con la bancada privada. Hay registros desde marzo hasta julio de este año y no sería sorpresa que apareciera alguno del mes de agosto recién concluido.