Opinión

De política y cosas peores | Sigue la intolerancia

Empeño inútil es pedir mesura y continencia verbal a algunos funcionarios de López Obrador. Si él no tiene esas cualidades

Armando Fuentes
Escritor

sábado, 12 septiembre 2020 | 06:00

Ciudad de México.- Una noche toda llena de murmullos, de perfumes y de música de alas, como la del Nocturno de José Asunción Silva, los recién casados se dispusieron a consumar sus nupcias en los términos de la legislación canónica y civil. Antes de ir al lecho, sin embargo, él le preguntó con mirada inquisitiva a ella: "Dime, Rosibel: ¿es la primera vez que haces esto?". Respondió ella: "Sinceramente no me acuerdo, Ultimio. Necesitaría consultar mi diario". (Nota. Y el tal diario tenía el grosor del directorio telefónico de Nueva York). La señorita Himenia, célibe ya entrada en años, recibió en su casa la visita de don Cucurulo, también soltero y portador también de bastantes calendarios. Le ofreció una merienda consistente en té de gordolobo y galletas de animalitos. Al término del delicado piscolabis el visitante le dijo a su anfitriona: "Anhelo besar sus dulces labios, querida amiga mía, pero la timidez pone freno a los míos. Necesitaría estar ebrio para vencer mi cortedad y realizar mi sueño". De inmediato se puso en pie la señorita Himenia: "Voy por la botella". En una entrevista el director del Fondo de Cultura Económica envió una especie de mensaje a Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, intelectuales que han mostrado desacuerdo con algunas acciones del presidente López Obrador. Dijo: "Más les vale que se queden en su esquina o que vayan cambiando de país". Esas palabras, a más de ser imprudentes y sonar a amenaza, tienen un claro tinte fascista, y ciertamente no dicen bien del titular de una institución que debería caracterizarse por un respeto irrestricto a la libertad de pensamiento y a los valores en que se finca una sociedad democrática. La llamada 4T y quienes forman parte de ella siguen mostrando intolerancia ante la crítica, a más de abierta hostilidad a quienes manifiestan juicios adversos al sistema actual. Mala señal es ésa, y fortalece las sombrías predicciones de quienes vaticinan que el régimen presidido por AMLO se irá pareciendo cada vez en mayor medida a los regímenes dictatoriales que otros países de América Latina han padecido. Empeño inútil es pedir mesura y continencia verbal a algunos funcionarios de López Obrador. Si él no tiene esas cualidades mal se puede esperar que las posean quienes son sus ecos, incondicionales aláteres que lo seguirán sin reservas hacia donde su caudillo los lleve. No sorprende eso, pero sí apena ver cómo se van degradando instituciones que alguna vez prestigiaron a México y que ahora dan mal nombre al país y lo rebajan. El barman de la cantina "Mi despacho", hombre de gran imaginación a juzgar por el original título que dio a su establecimiento, le sugirió a don Chinguetas, uno de sus asiduos parroquianos: "Debería usted probar nuestro nuevo coctel. Se llama 'Fortaleza', y está hecho con tres ingredientes: azúcar, leche y vino. El azúcar le dará energía; la leche le dará fuerza.". Preguntó don Chinguetas: "Y el vino ¿qué me dará?". Respondió el cantinero: "Le dará ideas sobre qué hacer con la fuerza y la energía". Una madre de familia acudió a la oficina del director de la escuela secundaria y le dijo llena de inquietud: "El maestro de Educación Sexual les anunció a sus estudiantes que mañana les pondrá un examen". "No encuentro nada extraño en eso -replicó el director-. Según las prescripciones de la doquimología, parte integrante de la ciencia pedagógica, se debe evaluar periódicamente el nivel de aprendizaje de los educandos. Me parece muy natural, entonces, que el profesor de la materia de Educación Sexual aplique un examen a sus alumnos". "Sí -admitió la angustiada señora-. Pero les dijo que el examen será oral". FIN.