Opinión

El Ejército siempre en la mira

Innumerables los eventos en donde el Ejército necesariamente se ve involucrado en distintas situaciones, para bien o para mal, como innumerables las funciones a las que nunca dirá no

Miguel Ángel Godínez
Analista

sábado, 03 abril 2021 | 06:00

Ciudad de México.- Innumerables los eventos en donde el Ejército necesariamente se ve involucrado en distintas situaciones, para bien o para mal, como innumerables las funciones a las que nunca dirá no. La misma lógica lo vuelve vulnerable a un sinfín de circunstancias, responsabilidades y señalamientos. El hecho registrado en Motozintla, Chiapas, en el que un soldado por error, declaración del mismo secretario de la Defensa en la mañanera del pasado martes, le da muerte a un migrante guatemalteco es un ejemplo.

El parte a detalle de viva voz del propio Gral. Sandoval indica que, en un puesto de seguridad militar, y hago énfasis en esto, de seguridad militar, en donde transitan ilícitamente personas que transportan combustible y contrabando, un vehículo se detiene antes de llegar y se echa en reversa tratando de evitar la revisión e intenta huir. Uno de nuestros elementos reacciona erróneamente y dispara hiriendo a una de las tres personas, causando su muerte. Lamentable el resultado de la reacción del personal militar, no sé si la palabra errónea, fue la correcta, puesto que están ahí como autoridad para impedir actividades ilícitas, están ahí con un propósito, el mismo por el que trató de huir el ahora fallecido.

La reacción de la gente de Motozintla, migrantes y ciudadanos guatemaltecos, nos vuelve a indignar, soldados mexicanos en su territorio secuestrados y humillados por una situación que se debió, más allá de la desafortunada y torpe reacción de un soldado amenazado por un comportamiento inusual, a la conducta evasiva frente a la autoridad, a quien el protocolo indica detener y revisar exhaustivamente por sospechoso. De ninguna manera se justifica que por tener alguna conducta incierta un soldado dispare a matar, la muerte de una persona, sea quien sea será siempre lamentable, pero solemos olvidar las conductas ilícitas que lo provocan.

Grave el incidente que podría restar autoridad a los puestos militares en retenes a lo largo de todo el país, pues en este caso sometieron a los soldados, incluso tratando de llevarlos a territorio guatemalteco. En la misma semana muere una migrante salvadoreña en Tulum a causa de un salvaje procedimiento para someterla por una mujer policía. La mujer fallecida irrumpe en estado inconveniente en un establecimiento, toma por la espalda y cuello a un empleado, quien solicita apoyo a seguridad pública. Tampoco se justifica por la incapacidad de policías municipales la muerte de la mujer, pero su detención es provocada por poner en riesgo a clientes y empleados en un establecimiento. En ambos casos la razón de la muerte fue la misma, excesivo uso de la fuerza de parte de una autoridad que tendrá sus consecuencias. Pero también en ambos se olvida la causa. En Motozintla, los soldados reciben toda clase de insultos por los pobladores y en el caso de Tulum, quienes reciben el regaño son las instituciones en palabras del presidente de El Salvador, parece olvidar por la forma en que habló de México, que opinaba distinto cuando vino por unos cientos de miles de dólares para su nación y, en donde las migraciones hacia EU y nuestro país se dan por las condiciones inhumanas en las que vive el pueblo salvadoreño sin que su presidente pueda evitarlo.

De Imaginaria

Ser soldado es exponerse no sólo a las balas, sino a comentarios deseosos de lastimar a la institución. Así como en Motozintla, el Cmte. de la ZM negoció con pobladores para liberar a sus soldados, el ahora jefe del EM de la Defensa Gral. Ricardo Trevilla, lo hizo siendo Cmte. de la 43ª ZM para liberar en la Huacana a 150 soldados desarmados por un grupo delincuencial. Durante esta necesaria gestión es fotografiado por un policía federal al lado de Ulises Sánchez, quien un mes después es detenido por las autoridades. Hoy de manera dolosa se trata de desacreditar en el importante puesto a uno de los generales más reconocidos y admirados por su enorme templanza y capacidad de persuasión. Cómo olvidar su exitoso desempeño en aquel lamentable incidente de donde proviene esa foto que hoy sacan de contexto.