Opinión

Es un error apoyar al dictador

La lucha de poder entre Corral y Obrador es un enfrentamiento estéril que tiene postrado a Chihuahua en una tragedia financiera

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 13 septiembre 2020 | 06:00

El país está sufriendo una pesadilla con el dictador Andrés Manuel López Obrador. La 4T ha llevado la catástrofe federal a todos los rincones del país. Sin embargo, quizá en otras partes el desastre sea soportable, pero aquí, en Chihuahua, la crisis es apocalíptica. 

López Obrador es un dictador que impone sus decisiones con las armas más burdas del populismo-zombie. Esto no es un secreto. Cada vez es más descarada la manipulación mediática para sostener decisiones arbitrarias, absurdas e irracionales. El dictador es un showman que impone su verdad moral todas las mañanas y persuade a los ingenuos con un discurso que funciona porque una parte del pueblo mexicano tiene un enamoramiento enfermizo.

Pero en Chihuahua no es así. En los últimos días, cayó la gota que derramó el vaso con la “revolución del agua” en el sur del estado. Los campesinos se enfrentaron a la demagogia del dictador y se encerraron en la presa “a piedra y lodo” después de ser ninguneados en la Ciudad de México. 

Tras varias décadas de gobernabilidad, los agricultores rompieron el diálogo y usaron la bandera de la justicia para tomar el control de su principal activo, el agua. El resultado fue funesto. Una mujer asesinada por el Ejército disfrazado de Guardia Nacional y decenas de agricultores lesionados. La lucha por el agua en Chihuahua es una derrota moral de todos los gobiernos, que fueron -y son- incapaces de resolver un problema con el diálogo.

Esta vez no son 43, es una mujer del campo mexicano asesinada. Pero vale por mil, Jessica Silva se une a los nombres de mujeres como Miroslava Breach, la periodista que fue cobardemente asesinada por decir la verdad o de Isabel Cabanillas, la joven mujer juarense de la que no se investigó el móvil por el que le privaron de su vida. Sólo estos tres casos, son asuntos sin resolver de Corral y de López Obrador. Pero hay miles de ejemplos en todo el estado.

El asunto del agua es una pesadilla, pero no es la única crisis que enfrenta López Obrador. Por otro lado, está el pleito con el peor gobernador que hemos tenido, Javier Corral. Uno es dictador y el otro flojo, mala combinación para nosotros.

La lucha de poder entre Corral y Obrador es un enfrentamiento estéril que tiene postrado a Chihuahua en una tragedia financiera. Aunque Corral dijo en 2016 que podía administrar la deuda y reducirla, en los últimos cuatro años ha hecho lo contrario, hay más deuda y menos obras públicas. Ahora le exige a Obrador que lo salve de la crisis que provocó, pero lo hace pateando la puerta como un adolescente y el dictador aprovecha para castigar más al estado. No hay un ápice de madurez política en ninguno de los dos gobernantes.

Pero también está el tema de la seguridad. En Ciudad Juárez, la tasa de criminalidad aumenta de forma constante. No hay vuelta a atrás, en los próximos meses Juárez regresará a la lista de la vergüenza y estará entre las diez ciudades más violentas del mundo. 

El problema de la seguridad estatal, es que el último año de cada administración representa un terreno arenoso, lleno de incertidumbre para las corporaciones policiacas y, por lo tanto esto provoca omisiones deliberadas en los policías.

La razón es muy fácil de explicar, estamos a menos de un año de que cambien los jefes, esto provoca incertidumbre y ¿quién en su sano juicio pondría en riesgo su vida, si en unos meses es posible que lo despidan? Nadie. Esto provoca el descontrol en las corporaciones. 

Esta realidad no es un descubrimiento, puesto que ha sucedió en varias ocasiones, quienes saben de seguridad lo dicen. Pero ahora es más crítico, porque en el quinquenio de Javier Corral nunca se tuvo el control de la seguridad. Y no hace falta ser adivino para decir que en el último año no será la excepción.

Entonces, el problema se agudiza porque la Federación va a llegar a la mitad de su gestión en 2021 y Chihuahua estará en llamas. No hay una estrategia para Juárez. Ni la Guardia Nacional, ni las policías estatales o municipales tienen un plan para controlar los índices de seguridad. Viene lo peor, una crisis económica provocada por la pandemia y una crisis de inseguridad por la ingobernabilidad en el estado. Si a esto le sumamos la crisis del agua, es la tormenta perfecta.

La otra tragedia evidente es en el sistema de salud. El Covid-19 ha desnudado a las anémicas instituciones que se encargan de la salud pública. Sabíamos del colapso en los hospitales públicos desde hace 30 años, pero no de la precariedad con la que funcionan. El problema en Juárez es simple, no hay medicamentos, no hay doctores, no hay hospitales. Esto no es privativo de nuestra ciudad, esto sucede en todo el país, pero aquí se multiplica.

Aquí están tres temas, agua, salud y seguridad, pero podríamos hacer un recuento de todas las oficinas del Gobierno federal y en ninguna hay un plan. Hasta ahora, lo único seguro es que tendremos el peor escenario para el próximo año.

Pero, a pesar de esta catástrofe, Morena lidera en las encuestas en Chihuahua. Es increíble que las preferencias se mantengan con el dictador y su partido a pesar de que la realidad nos está gritando que necesitamos detener esta absurda 4T. 

Es por eso que, desde ahora, necesitamos un acuerdo sin partidos, para que la sociedad haga lo contrario al 2018. Y que la fórmula sea: “Cualquiera menos Morena”. Eso garantizará ponerle un alto al apocalipsis y comenzar a reconstruir el país que rápidamente están dejando en ruinas. Así, queda demostrado que es un error apoyar al dictador.

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