Opinión
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Investigan homicidios y viaticada entre polis

Parte del grave problema es que no hay cabeza a nivel estatal; ni el secretario del ramo, Emilio García; ni su jefe el gobernador, Javier Corral, han tomado con seriedad las riendas de esa policía

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 20 febrero 2021 | 06:00

-Investigan homicidios y viaticada entre polis

-Funcionarios ya no trabajan, nomás cobran

-Sin vergüenza va por la séptima pluri

-El mal gusto estatal hacia el Día del Ejército

Sigue fresco en la memoria de los juarenses el levantón y posterior desaparición de los jóvenes Fátima López e Irving Zaragoza, de apenas 18 y 27 años de edad respectivamente.

La Fiscalía General del Estado halló que los responsables de ese hecho, agregado el homicidio, son al menos cinco policías de la Comisión Estatal de Seguridad (CES), dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPE).

La detención ocurrió a finales de diciembre pasado. Todavía es hora que el asunto no es esclarecido aun con la intervención de la Fiscalía Especializada de la Mujer, cuyos elementos fueron acosados apenas iniciaron las indagatorias. Hay presunción de encubrimiento por parte de altos mandos.

Esa es una de las razones por las que no ha soltado Asuntos Internos al jefe de las CES en Juárez, Ricardo Realivázquez. Los agentes prófugos recibieron toda la información en tiempo y muchas facilidades para emprender la fuga.

La búsqueda de respuestas se intensificó esta semana. También ha sido iniciada una investigación sobre uso inexplicable de viáticos por más de 30 mil pesos mensuales directamente por parte del jefe de CES.

Es muy complicada la situación de esa corporación en Juárez a pesar del buen trabajo de algunos mandos. El caso de los cinco agentes prófugos y la viaticada aparentemente irregular de Realivázquez, son solo dos asuntos de los múltiples que la afectan.

Ha significado más una carga y un peligro para los juarenses que una solución a los problemas de inseguridad sufridos aquí.

Parte del grave problema es que no hay cabeza a nivel estatal; ni el secretario del ramo, Emilio García; ni su jefe el gobernador, Javier Corral, han tomado con seriedad las riendas de esa policía. Ni las tomarán porque se van en unos meses.

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Ya de plano se acabó el gas en la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno estatal. Salvo un caso bastante honroso, el resto de los funcionarios está inmovilizado no porque falte trabajo ni presupuesto, los sueldos son tan alistan ya las petacas del retiro. Se van en agosto.

La semana pasada el propio Javier Corral no hallaba a uno de esos funcionarios para que le preparara una conferencia de prensa. Lo sacaron corriendo de su casa y en condiciones de evidente falta de baño, a juzgar por las imágenes tomadas por el propio equipo de Comunicación Social.

Director de Comunicación, Javier Arroyo Ortega, se supone es uno de los operadores principales de su jefe el coordinador general, Manuel “Igor” del Castillo, pero está entre los muchos que llegan a las 11 de la mañana a la oficina y a las dos de la tarde sale huyendo de regreso a casita.

Todos los empleados de Comunicación Social fueron sacados de su marasmo solo un rato para ayudar a que perdiera el senador Gustavo Madero en la competencia por la candidatura del PAN a gobernador. Unos 15 días cuando mucho se hicieron presentes sobre todo en redes pero tras la derrota regresaron a su dorada hibernación.

Cuando “Igor” asumió el cargo prometió “apretar tuercas”, pero no pudo con el enemigo y prefirió unirse a ellos. Su calidad es también prácticamente de aviador, igual que todos, o casi todos, salvo una honrosa excepción, una.

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No hay registro alguno de una persona que haya sido más veces diputado en México que el casi exdueño del Partido del Trabajo, Rubén Aguilar Jiménez, quien por increíble que parezca busca su séptima plurinominal.

Sin aportación legislativa alguna, Aguilar ha hecho un extenso currículum entre San Lázaro y el Congreso del Estado desde 1985. La imagen, de pena más que de orgullo, en la versión digital de La Columna.

Pero los 36 años que ha vivido entre legislaturas y el PT parecen no ser suficientes y ahora busca una nueva pluri otra vez en el terreno federal, dado que ya se reeligió lo permitido en el plano local. Lo hace sin vergüenza y sin miedo al qué dirán.

La condición de que le permitan esta reelección disfrazada, el acomodo de dos de sus hijas en posiciones por la capital y el acceso al Legislativo Estatal al dueño de la franquicia en Juárez, Pedro Matus o a su gente, es lo que al parecer pide para soltar el control del partido.

Ese es el tema que subsiste en la confrontación, que ya tiene más de medio año, con el comisionado nacional designado en Chihuahua, el expriista Luis Arrieta Lavenant, con quien los Aguilar han tenido más de tres choques.

De ahí, pues, que Aguilar ahora quiera reciclar candidaturas a cambio de la dirigencia estatal del PT, que le reditúa casi un millón de pesos al mes del erario, gastados en la mayor opacidad.

Para colmo, la dirigencia nacional del PT, encabezada por Alberto Anaya, tampoco tiene cara como para alegar que el partido no se maneja como negocio familiar, si le pisa los talones a Aguilar en eso del reparto de candidaturas para los suyos.

Así, mientras Morena y el PAN traban por su cuenta extrañas alianzas por las diputaciones, alcaldías, sindicaturas y gubernatura en juego, el multipluri Aguilar en una de esas aparece registrado en posición privilegiada.

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La imagen de Fernando Mesta, el secretario general de Gobierno, usando un listón de color verde, en conmemoración del Día del Ejército, poco abona a destrabar el conflicto que por capricho generó su patroncito Corral.

“Este 19 de febrero porto el listón verde en reconocimiento a la labor loable de las y los integrantes del Ejército Mexicano, quienes día a día cumplen una misión por salvaguardar la seguridad del país...”.

No pensó en ello el segundo de a bordo del Gobierno estatal, cuando se fue a la yugular del morenista Juan Carlos Loera, entonces delegado del Gobierno federal, para sacarlo de la Mesa de Seguridad, que hoy se realiza todos los días en las instalaciones precisamente del Ejército en la Quinta Zona Militar, allá en la ciudad de Chihuahua.

Era Loera una extensión de la figura presidencial, donde indudablemente orbita la Secretaria de la Defensa Nacional.

Torpe aquel comentario realizado como el de ahora, para tratar de congraciarse. Es esa falta de oficio y simpleza en el actuar, la que tiene a Chihuahua en la ausencia de coordinación formal.

Con desgracia, en uno de los peores momentos de violencia, en una espiral ascendente desde 2016 en que inició la actual administración.

Por cierto, pasado el mediodía, el Día del Ejército había pasado bobito oficialmente para el Gobierno estatal y para el gobernador, que se pasó casi toda la semana fuera de la entidad.

No fue requerido a la fiesta y celebraciones con motivo del evento castrense.