Opinión

La CFE sin gas

El apagón se debió a un desbalance en el sistema eléctrico a las 6:48 horas en Chihuahua, causado por la diferencia entre la carga

Armando Sepúlveda
Analista

miércoles, 17 febrero 2021 | 06:00

La generalidad de los habitantes y las empresas de los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas al despuntar la mañana del día 15 pasado, cuando en sus hogares estábamos en el proceso de preparar el café de todos los días, nos quedamos con las ganas, gracias a un inesperado apagón. 

Como ya se han vuelto cotidianos los cortes de corriente eléctrica, presumimos que en breve se repondría. Cuando el móvil nos informó que el “apagón” era generalizado en el norte y noreste de la república, dimos por descontada la gravedad del problema. Ya que, sin necesidad de indagar más, era clara la incapacidad de la CFE para enfrentarlo y resolverlo.

El presidente López Obrador lidera los propósitos de destruir toda la política energética “neoliberal”, y conforme a ello, las acciones de su director general están encaminadas al objetivo, que sumadas a las deficiencias que ya presentaba la empresa productiva del Estado, arrojan el saldo que lamentamos. Y que seguramente se repetirá en igual o menor medida, sin necesidad de instrumentar el engendro jurídico en curso. Entre tanto, las acciones instrumentadas en la industria eléctrica no necesitan aval legal, y si lo requieren, “pues ya veremos”. 

Dado el suceso, en conferencia de prensa, fiel al estilo de elusión de responsabilidad del pasado neoliberal  o de otros un funcionario de la CFE mencionó que no era un problema atribuible a la Comisión Federal de Electricidad, sino en la “situación originada por la tormenta invernal en Estados Unidos y su impacto en la interconexión con el suministro de gas natural a México”. Lo que es un hecho es que la tormenta invernal generó un aumento descomunal del gas natural disparando el precio hasta las nubes -algo como veinte veces-, y ante la insuficiencia las empresas estadounidenses abastecedoras de los ductos de gas suspendieron el suministro, según la CFE -no hay declaraciones de dichas empresas en ese sentido-. Lo que sí consta en hechos es que la CFE ha suspendido la construcción de ductos provenientes de Estados Unidos y de capacidad de almacenamiento de gas natural (la cual se aumentó muy poco durante la administración de Peña Nieto), y se cancelaron las licitaciones para la extracción de gas y para recurrir a la técnica de fracking. Así, la necesidad de recurrir al abastecimiento texano es ineludible. 

El domingo 14 a través de Twitter, el expresidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, escribió: “Tormenta perfecta. Helada en Texas con exceso de demanda por gas y electricidad. Junto con baja de producción de gas natural. Precios por los cielos. Esto va a afectar la disponibilidad de gas para México. Necesitamos almacenamiento desde hace años”.

El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) pidió a la CFE utilizar su capacidad de generación de reserva para hacer frente al apagón. La CFE ha tenido que recurrir a las plantas termoeléctricas ineficientes y contaminantes en grado sumo pues insumen combustibles contaminantes, combustóleo y carbón y aún así no alcanzó a solventar el problema, lo que dio lugar a la declaración de estado de emergencia por el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) en el Sistema Interconectado Nacional (también se vieron afectados otros estados).

El apagón se debió a un desbalance en el sistema eléctrico a las 6:48 horas en Chihuahua, causado por la diferencia entre la carga y la generación ante la salida de operación de algunas centrales de ciclo combinado, de CFE y privadas, derivado de la falta de gas natural, provocó que más de 4.8 millones de usuarios, esto es, de clientes domésticos y negocios contratantes, se quedaran sin suministro eléctrico. Aún ayer, algunos sectores permanecen sin abastecimiento eléctrico.

Como anticipó el exdirector de Cenace, era cuestión de que se reunieran las condiciones para que se evidenciara la torpeza de no crear la capacidad de almacenamiento que garantizara la operación de las plantas de generación de ciclo combinado a gas natural. Los mexicanos estamos expuestos a que se repita un evento como el vivido con todas las consecuencias que entraña, con los costos sociales y económicos consabidos, pues todo se mueve con energía eléctrica.

La respuesta a las condiciones determinadas por la administración federal no puede ser inmediata. La más obvia y de mediano plazo es crear capacidad de almacenamiento y concluir y conectar los ductos en proceso a los existentes en el vecino país. Un factor negativo que impide el colapso es el magro crecimiento de la producción para el abasto nacional, salvo la producción para el mercado externo ¿persistirá el presidente de la república en sus determinaciones?

Entre tanto quedamos a la voluntad de Tique, la diosa griega de la suerte.