Opinión

La desaparición de órganos autónomos

La descentralización de entidades públicas deriva precisamente de la natural desconfianza que existe respecto al poder central que ejerce el Poder Ejecutivo

Sixto Duarte
Analista

martes, 12 enero 2021 | 06:00

El reputado constitucionalista Eduardo Andrade Sánchez refería en una de sus obras que la descentralización de entidades públicas, así como la autonomía constitucional de la que gozan algunos órganos, derivaban precisamente de la natural desconfianza que existe respecto al poder central que ejerce el Poder Ejecutivo en nuestro país.

De ahí, que con el tiempo se haya dado una tradición (en cierto grado, hasta exagerada) de descentralizar funciones, y de crear organismos autónomos que, en teoría, deben tomar decisiones ajenas al vaivén del Gobierno en turno. Organismos con autonomía constitucional son varios. Ejemplos de ellos son el INE, la CNDH, el Banco de México y el INAI, entre otros.

El INE surge precisamente a partir de los señalamientos de violaciones electorales cometidas por la entonces Comisión Federal Electoral, que en su momento encabezaba Gobernación. Si hacemos memoria, podemos recordar que en la elección de 1988, el grupo que hoy ostenta el poder era entonces encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, quien denunció hasta el cansancio un fraude electoral. Con él, se rasgaban las vestiduras distintos personajes políticos de su mismo grupo, entre ellos, López Obrador.

Curiosamente, en esa época, era Bartlett el secretario de Gobernación y ex officio, encabezaba la Comisión Federal Electoral. Bartlett fue señalado, cuestionado, vilipendiado y acusado como el arquitecto del fraude electoral de 1988 por parte de Cárdenas y los cardenistas (incluyendo a López Obrador y a los hoy obradoristas), a quienes dejó al margen del poder. A partir de estas inconformidades, el Congreso entrante creó el IFE (hoy INE), pues era evidente que la Secretaría de Gobernación no podía garantizar la imparcialidad en los comicios electorales, por ser juez y parte en el proceso.

Durante la época de los obradoristas como oposición, hicieron uso de las herramientas contenidas en la ley de transparencia, para obtener información pública a través del INAI, misma que les sirvió para su agenda política.

AMLO hoy propone desaparecer el INAI. Repitió la vieja receta de apelar a la austeridad (aunque se vaya a pagar por un aeropuerto que no se va a construir) y a criticar el pasado (aunque su gobierno esté plagado de exfuncionarios del PRI y del PAN).

No sé si la verdadera intención de López Obrador es desaparecer ese organismo, o simplemente crear un distractor para el efecto de desviar el debate público en el momento. Al encontrarnos en el momento más crítico de la pandemia (más de mil muertos diarios por Covid-19), quizá es lo que busca el Gobierno. Además, se requiere una reforma constitucional para desaparecer los organismos, y en vísperas de una elección, no podría juntar los votos necesarios en el Congreso para hacerlo. Si pudiera hacerlo, sin duda desaparecería el INAI, pues López Obrador ha demostrado ser promotor de la opacidad.

A diferencia del nivel federal, donde el Gobierno claramente no controla –todavía– al INE, al INAI o al Banco de México, en los estados, los gobernadores han controlado estos organismos por décadas. Un ejemplo de ello ha sido la intromisión del gobernador en el ICHITAIP (equivalente local del INAI) o en el órgano electoral. Lejos de desaparecerlos, se requiere una reforma constitucional de gran calado, que garantice la efectiva autonomía de esta clase de organismos, tanto federales como locales.

Arranque de precampaña de Morena

El abanderado de Morena en la entidad, Juan Carlos Loera, inició su precampaña con un evento multitudinario en Ciudad Juárez. Si bien demostró mucha fuerza, llaman la atención las expresiones vertidas donde exhorta a que no lleguen los “nazis” mexicanos al poder, refiriéndose al PAN. En este caso, sin entrar al debate de si la expresión minimiza lo ocurrido en el Holocausto, lo cierto es que de quien debe marcar distancia es de Javier Corral. Loera debe entender que su cercanía (real, aparente, o ficticia) con Javier Corral le puede traer costos políticos elevados. Estimo que debe fijar posición respecto al gobernador. Si alguien ha gobernado de una forma fascistoide, ese precisamente ha sido Javier Corral. Basta ver los ejemplos de persecución a Lázaro López (quien murió por Covid-19, en prisión preventiva gracias al corralato), a Jesús Esparza, y ahora, a Maru Campos, entre muchos otros.