Opinión

La educación laica en México

Tiene su origen histórico en la República Restaurada que se generó para lograr la adopción de un modelo de Estado derecho humanista

Mayra Chávez
Abogada

martes, 01 septiembre 2020 | 06:00

La educación laica es una de las premisas fundamentales del Estado Mexicano. Tiene su origen histórico en la República Restaurada que se generó para lograr la adopción de un modelo de Estado derecho humanista, que aunque en sus postulados no se definieran como “Derechos Humanos” tal cuál, se convirtió en el primer paso en el nada sencillo proceso de implementación de los mismos. 

Es con las leyes de reforma y con la incorporación de estas a la Constitución de 1857, que se dispone oficialmente en todo el territorio nacional la prohibición de la enseñanza religiosa en todos los establecimientos educativos propiedad del Estado. 

Todas estas modificaciones legales surgieron en un contexto de conflicto al que abono la constitución de 1917 al establecer estándares de laicidad, desde luego para instituciones públicas de enseñanza, pero también para instituciones privadas que, de no sujetarse a esta disposición, corrían con el riesgo de que les fuera retirado el reconocimiento de validez a los estudios realizados en esos planteles. 

Fue hasta la reforma de 1993 que se eliminaron algunas obligaciones a las instituciones educativas privadas, en un acto que fue considerado por muchas voces regresivo, no así a las públicas. Esta modificación legal nos arrojo también el concepto de educación laica que podemos utilizar hoy en día: educación laica a aquella que se mantiene por completo ajena a cualquier doctrina religiosa y que se basa en los resultados del progreso científico, lucha contra la ignorancia y sus efectos como las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. 

La puesta en práctica de esta característica obligatoria de la educación, desgraciadamente, ha sido tan flexible como las condiciones políticas y socioculturales del momento a pesar de que existe un mandato constitucional que determina el carácter de la práctica educativa y que debería garantizar una educación ajena a cualquier doctrina religiosa. Es también con base a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención contra todas la formas de discriminación contra las mujeres, la Convención de los Derechos del Niño, entre otros; que la protección a la educación pública, gratuita, laica y con enfoque en el desarrollo al pensamiento crítico permanece como una obligación del Estado Mexicano. 

Desgraciadamente, estos preceptos legales no representan un factor determinante que limite los esfuerzos por que la educación en México se rija bajo principios de igualdad y la no discriminación. La Suprema Corte de Justicia se ha pronunciado en diferentes ocasiones respecto al derecho que tienen las niñas, niños y adolecentes de acceder a una educción laica, pues aunque debiera interpretarse así desde el propio resultado de los preceptos legales anteriormente mencionados, sustentando su dicho en la igualdad sustantiva y el empoderamiento de las y lo menores. 

Chihuahua no ha sido la excepción a la apelación de lo dispuesto por los diversos ordenamientos legales. Recientemente, se ha generado una polémica considerable por el desarrollo, a través de la distribución de libros de texto, de un programa emanado de una asociaciión civil que tiene como objetivo formar hábitos en las niñas, niños y adolescentes que construyan las bases para la toma de desiciones futuras y para la construcción de un proyecto de vida. 

No son el primer proyecto que con base en valores intentan apoyar a las instituciones educativas en la formación de las y los estudiantes de los diferentes niveles educativos. La problemática surge cuando esos valores, se contraponen a lo dispuesto por nuestra Carta Magna y así también, a los lineamientos internacionalesestablecidos en los tratados que México ha signado. 

La defensa de este programa tiene como principal argumento la disminución porcentual del embarazo en adolescentes que, desde que comenzó a desarrollarse en las instituciones públicas, ha distinguido a nuestro Estado. En el supuesto de que la única causal sea el correcto desarrollo del programa en las instituciones educativas (situación completamente alejada de la realidad, pues el embarazo adolescente es una problemética que tiene su origen en aristas tan complejas que no puden limitarse a la desición de una niña o adolescente, ni a una sola instacia de acción) estaríamos considerando resolver una problemática social, desde la errada consideración de la ilegalidad. Como ya leímos a lo largo de este artículo, la educación laica es un derecho humano ganado por todas y todos los mexicanos, que no debe ser condicionado a la atención, a que el Estado esta obligado, de una educación en valores justos y equitativos para todas y todos los habitantes del territorio nacional. 

De otro modo caeríamos en despropósito de violar derechos para lograr acrecentar porcentajes de resultados de una política pública.