Opinión

Miedo y esperanza en tiempos de Covid

El miedo al Covid, es el miedo a la muerte. La esperanza surgida por la llegada de las vacunas, nos desató un poco la inmovilidad de la voluntad

José Díaz López
Analista

sábado, 20 febrero 2021 | 06:00

El miedo al Covid, es el miedo a la muerte. La esperanza surgida por la llegada de las vacunas, nos desató un poco la inmovilidad de la voluntad, pero sin la llegada real del producto de esa esperanza, tenemos que seguir caminando aún con el miedo al enemigo invisible y muy contagioso.

El encierro por miedo al Covid, es un miedo a lo desconocido, porque el enemigo es invisible y algo o mucho, desconocido para los ojos de la ciencia. 

Sí hemos recuperado, fortalecido la unidad familiar que se había perdido y que la economía neoliberal hizo trizas. Pero con el miedo llegaron también, la parálisis de la voluntad de poder. Y  propició el reforzamiento de los fanatismos y supercherías contra las vacunas en las redes. 

Ahora resulta que está muy asentada en un amplio segmento de las redes la idea de que ¡la vacuna no es un producto científico, sino una creación diabólica!. O que el uso del tapabocas, es la expresión de ateísmo puro. Y otros pésimos alumnos de Hobbes han saturado las redes con la desinformación de que en las vacunas se “inyectan chips”, porque  un grupo de gobiernos totalitarios, quieren dominar al mundo sin llegar al uso de las armas. ¡Ni a Tsun Tzu se le hubiera ocurrido tal principio de la guerra moderna!. 

Sin duda el miedo al Covid trajo también pandemias de supercherías y fanatismos de todos los colores. Y es que si el miedo nos paraliza, paraliza la voluntad humana. Y obviamente paraliza la razón y la crítica de todo tipo. Y llegan lo peor que peor de los fanatismos políticos y la pérdida de la función de razonar y del pensamiento crítico. Los cuales llevan ya un largo, lento y triste año, haciendo su agosto en las redes sociales. 

Los fanatismos de todo tipo se están enraizando en el espacio más amplio y público de las redes sociales. 

Mientras la vacuna rusa o china o norteamericana no entre a nuestro organismo, tendremos que seguir dándole la vuelta, escondiéndonos de la muerte y abrevando de mucha cultura política instantánea en la infodemia.  Asistiendo, y sufriendo, como testigos involuntarios a la guerra entre poderes políticos, para hacerse del poder del conocimiento y de las redes sociales, pues descubrieron que en el miedo al Covid, los medios y sus  secciones de comentarios, son el espacio universal de la cultura política actual. 

¡Ay!, de aquellos conductores o propietarios de programas en Facebook o Instagram que tienen y realizan la acción de bloquear con un dedo a sus seguidores en los comentarios, porque perderán el poder del conocimiento, lo cual es perder el poder de influencia política. 

Y vaya que existen medios locales de Face e Instagram que se dan a la tarea de evitar la crítica y el debate digital, con solo oprimir con el dedo la función de “bloquear”. Pobres de ellos que solo les gusta y quieren el monólogo entre asnos. 

La esperanza implica la alegría por la llegada de un bien futuro. La esperanza por los anuncios de la llegada de las vacunas, sí empezó a vencer, solamente en la imaginación, el miedo y la incertidumbre a salir.  

Pero la esperanza ante la llegada de las vacunas a Chihuahua se ha ido alargando días tras día. Y por ende sigue el miedo. 

Tenemos que racionalizar la esperanza pues las vacunas chinas que van a llegar hoy, se mandarán a municipios del sur del país, donde la mortalidad es más alta que en Chihuahua. Aunque duela no empezar a poner las vacunas ya en Chihuahua, sí consideramos que es importante vacunar en los lugares donde hace más falta para salvar vidas, es una decisión razonable. 

Si no estuviéramos de acuerdo en esa decisión racional de vacunar primero a los más pobres y en las regiones donde la mortalidad es más alta que aquí, estaríamos denotando que fuimos presas finalmente del veneno de los fanatismos y las supercherías que vinieron junto con el Covid.

Así que ¡esperamos sin miedos y con mucha alegría y esperanza, la pronta llegada de vacunas de cualquier marca, para todos a Chihuahua para empezar a recuperar nuestras vidas!