Opinión
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No lo pelan en México y ‘revisa’ vacunas en El Paso

No puede menos que generar inquietud la conducta de un alto funcionario público estatal que no encuentra cómo ir a El Paso con cualquier pretexto

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 23 febrero 2021 | 06:00

-No lo pelan en México y ‘revisa’ vacunas en El Paso

-Nomás un distrito le interesa al retinólogo  

-Debilitan a la Fiscalía fantasma del noroeste

-Los siguientes son Bertha y Pedro Hernández

No puede menos que generar inquietud la conducta de un alto funcionario público estatal que no encuentra cómo ir a El Paso con cualquier pretexto.

Se trata del secretario de Salud del Gobierno estatal, Eduardo Fernández Herrera. Se apareció en el vecino condado texano para conocer el operativo de vacunación contra Covid implementado en aquel lugar.

En Chihuahua no hay ni vacunas. Y las pocas que llegan están más que controladas en manos de personal estrictamente supervisado por la Federación, mediante elementos de la Guardia Nacional y los denominados servidores de la nación.

El operativo de vacunación no es del Gobierno del Estado, por más que se realice mediante personal de un organismo descentralizado como es Servicios de Salud o Instituto Chihuahuense de Salud.

La definición y control para determinar a quién se vacuna y bajo qué condiciones logísticas, le pertenece a la Federación.

Pero además, el gobernador regresó de su larga estancia en México con las manos vacías... aunque con muchas promesas. Ya descartó el viajero mandatario que el Gobierno estatal vaya a comprar vacunas por sí mismo.

Razón de más para criticar la visita paseña.

Nada tenía que hacer el secretario de Salud, que no es médico, en ese  shopping.

Debe haberlo invitado Manuel “Igor” Del Castillo, el coordinador de Comunicación Social estatal, quien tiene su domicilio en aquel lugar desde hace varios años; o el propio Javier Corral nacido en El Paso al estilo Malinche; Malinche paseño.

Es claramente “Igor” –inconfundible su falta de voz- quien entrevista a Fernández con un celular, y que desfachatadamente generó boletín y video para redes sociales.

Por supuesto, un paseo por las tiendas y un buen restaurante, previa prueba PCR.

Fuera de esta escapada -igual que la de Corral a la Ciudad de México la semana pasada- es angustiante que la administración estatal no asuma su responsabilidad.

Si dijimos ayer que eran preocupantes 21 muertes en un solo día, casi en semáforo amarillo, ahora lo es más con 31 defunciones... cuando los hospitales están prácticamente vacíos.

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A la falta de valentía sumó ayer Javier Corral la característica de irrisorio, cómico y hasta ridículo. Por supuesto, distanciado años luz de su investidura como gobernador del estado.

Tras permanecer toda una semana fuera del estado de Chihuahua, -sabemos solo que estuvo en la Ciudad de México por la bitácora de vuelo del avión oficial utilizado-, regresó ayer pero a escondidillas.

Corral Jurado buscó hasta donde esconderse de los periodistas. Hizo un recorrido por obras de la avenida de las Torres pero sus voceros “Igor” del Castillo y Evangelina “Malina” Mercado pretendieron despistar la cobertura de los medios de comunicación.

Primero anunciaron que Corral había suspendido el recorrido, pero en realidad había empezado al revés; primero con los eventos previamente anunciados como los últimos. Buscó claramente eludir a los reporteros.

Lograron confundir a los periodistas al menos por unos 15 minutos, finalmente estos “alcanzaron” a la comitiva.

Impropio para el tamaño de un gobernador. Comprobamos por enésima ocasión que Corral no pudo alcanzar nunca esa estatura, la de gobernador.

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La semana pasada el fiscal general del Estado, César Augusto Peniche, reveló que habría dos casos más para la publicitada Operación Justicia, que de nuevo iría por personajes más allá de las fronteras de la entidad.

Aunque el funcionario se negó a dar los nombres, a los pocos días siguientes surgieron apuestas que ahora encabezan la expresidenta del DIF Estatal, Bertha Gómez, esposa del exgobernador César Duarte, y el que fuera secretario de Salud una parte del sexenio pasado, Pedro Hernández Flores.

Hacia ellos van los procesos, hasta con petición de extradición incluida, que se engrosan entre la Fiscalía del Estado y la Consejería Jurídica. No tardan en oficializarlos y publicitarlos en el momento oportuno, aunque ya se empieza a hablar de ellos de forma recurrente.

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El delegado de Morena para Chihuahua, senador José Ramón Enríquez, parece centrado en el segundo distrito electoral federal -que abarca el sur de Juárez y 10 municipios aledaños más- donde su compañera Maité Vargas Meraz busca ganar la reelección.

Han sido tan notables sus afanes en ese proyecto que le ha dado todo a la legisladora, incluso puso a su disposición un programa de cirugías gratis para débiles visuales, denominado “Veremos Claro”, mediante el cual médicos de Durango ayudan a la gente a recuperar la vista.

Ahora la diputada federal incluso califica al delegado morenista, también médico de profesión, como uno de los mejores retinólogos del mundo.

Públicamente le agradece su entrega y compromiso en un video que subió a sus redes, en el que aparece gente de Nuevo Casas Grandes siendo trasladada al estado vecino para la cirugía. La imagen de la publicación en la versión digital de La Columna.

Loable sin duda la labor del senador Enríquez, quien es uno de los mejores activos que tiene Morena en Durango; también fue un buen pacificador en la guerra por la candidatura a la gubernatura, con la que se hizo Juan Carlos Loera desde hace ya varias semanas.

El problema es que el multifuncional legislador duranguense parece haberse olvidado de que su labor de delegado no terminó con la candidatura a la gubernatura; faltan las presidencias municipales, sobre todo las de Juárez y Chihuahua, y no son precisamente procesos tersos.

La química que hizo con la diputada federal chihuahuense -sobre la cual ya tejen historias los morenistas, más allá de la vida pública de ambos- es de aplaudirse, sobre todo porque ya tiene efectos prácticos de beneficio social.

Pero el distrito de Maité no es el único que está en juego, como para que con eso se desentienda de Chihuahua el retinólogo.

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No sólo permanece en el limbo la Fiscalía de la Zona Noroeste -creada en la ley hace dos años y medio, pero jamás puesta en operación- sino que la llamada Coordinación de Distrito Galeana, dependiente de la Fiscalía Zona Norte y asentada en Nuevo Casas Grandes, ha sido debilitada en las últimas semanas.

La coordinadora distrital, Fabiana Tafoya, quien tal vez esperaba quedarse como fiscal de la fantasmal nueva dependencia, ha tenido que aguantar la demanda de más elementos para la frontera y la disminución constante de personal.

A la vez, los pocos elementos de investigación adscritos a la Zona Noroeste, que abarca todos los municipios sin presencia de la Fiscalía General, salvo Gómez Farías y la violenta Madera, deben estar replegados y escondidos ante las constantes incursiones de grupos armados en la zona.

Igual sucede con las coordinaciones menores que tiene la Fiscalía Zona Occidente, con sede en Cuauhtémoc y jurisdicción en otras localidades. El poco personal con el que cuentan es requerido en las grandes ciudades, generalmente cuando se activa algún “código rojo” por ataques o amenazas de la delincuencia a los agentes ministeriales.

Así, con casi nada de gente, esos destacamentos más pequeños deben esperar horas para casi cualquier diligencia, por mínima que sea, dado que demandan apoyo de la Guardia Nacional, el Ejército o hasta la Comisión Estatal de Seguridad.

El gran fracaso de la administración corralista que representa la Fiscalía Noroeste, al estar únicamente en el papel y no en los hechos, se agrava con la gran contradicción de debilitar la casi nula presencia de la autoridad en un amplio territorio dominado por el crimen.