Opinión

Nuevo pacto empresarial antes de la nevada

La encerrona allá por el Campestre bien pudo durar la noche del sábado hasta que empezaron a caer los primeros copos de nieve ya en el Día del Amor y la Amistad

LA COLUMNA
de El Diario

lunes, 15 febrero 2021 | 06:00

• Nuevo pacto empresarial antes de la nevada

• Los Bravobús son desecho para Juárez

• El mensaje es que Maru tiene pantalones

• Cambio al amarillo genera desconfianzas

Excorralistas de cepa como Rogelio Ramos y Alvaro Bustillos bajaron institucionalmente la bandera del que ha tocado a retirada y han decidido subir y ondear el pendón de Maru Campos Galván. Así de trepidante fue el fin de semana en el mundo empresarial juarense.

La candidata del PAN a la gubernatura sostuvo el viernes un encuentro gastronómico en el Ardeo organizado nada menos que por Bustillos, quien finalmente ha visto la luz al final del quiquenio y hallado la luz de la verdad.

En la cabecera de la amplia mesa estuvieron Maru, su coordinador de campaña, Arturo García Portillo; el candidato panista a la alcaldía, Javier González Mocken y el presidente de Canaco y pieza fundamental en el engranaje correspondiente, Rogelio González Alcocer; nada más y nada menos.

Pero también se hicieron presentes otros empresarios como Sergio Bermúdez, Eduardo Ramos, José Mario Sánchez Soledad (presidente entrante de Coparmex); y la diputada panista, Marisela Terrazas, quien hace apenas un último intento de aprobar el crédito por casi dos mil millones de pesos andaba en el equipo de Corral.

Ese fue encuentro muy importante atestiguado por otros dos empresarios Salayandía ubicados en mesa aparte pero el evento mayor fue registrado el sábado en la residencia justo del interlocutor principal, Rogelio González.

La encerrona allá por el Campestre bien pudo durar la noche del sábado hasta que empezaron a caer los primeros copos de nieve ya en el Día del Amor y la Amistad. Hubo mucho qué platicar de los emprendedores a solas con Maru.

Ahí estuvieron precisamente Rogelio Ramos, Jesús Otero, Miguel Zaragoza, Hugo Venzor, Eduardo Ibarra, Martín Alonso, Oscar Chávez, González Mocken y Gilberto Trillo.

Obvia la capacidad de convocatoria de Maru, y también de González Alcocer. Palacio de Gobierno arderá hoy de coraje en sus mortales ácidos gástricos.

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El único cambio en el sistema de transporte de la ciudad de Chihuahua fue de nombre, del ViveBús que dejó César Duarte se convirtió en el Bowí de Javier Corral. Un asunto de mera cosmética porque no hubo reforma alguna de fondo.

Cuando por fin se adquirieron camiones nuevos para la capital, sin cambiar el deprimente modelo de transporte, fue a finales del año pasado. Entonces se planteó el remate de 82 unidades viejas, inútiles tanto por estar cubierta la ruta troncal como por las condiciones mecánicas de las mismas.

Nadie compró los camiones por la sencilla razón de que eran “chatarra” sobrevaluada, imposible de acomodar en el mercado con el teórico precio de 90 millones de pesos, poco más de un millón por camión.

Luego en enero vino la genial idea del director de Transporte, David Holguín Baca, de enviar esos camiones, o una parte cuando menos a Juárez, lo que comenzó a cristalizarse la semana pasada. Pésimas noticias para una nueva extensión del sistema de transporte fronterizo.

Al margen del conflicto jurídico que puede darse si los concesionarios de la capital reclaman la propiedad de las unidades, los camioneros de Chihuahua advierten que lo destinado para la frontera son los restos de vehículos que si bien fueron útiles unos años, hoy están muy devaluados.

Los camiones con los que se pretende arrancar la caprichosa segunda troncal en Juárez son los mismos que se quedaban tirados a media ruta en la capital; son los siniestrados en accidentes, los descompuestos arreglados con “mexicanadas”, los que están de mírame y no me toques.

Quedaron así, como es obvio, por falta de mantenimiento adecuado, el correspondiente a recorridos de cientos de kilómetros diarios, cuyo desgaste se nota en las llantas, ejes, motores, mecanismos hidráulicos de frenado, etcétera.

Las evidencias gráficas –en la versión digital de La Columna– muestran tal como son esas “chatarras” con ruedas. Es lo que hay debajo de las máscaras blancas con naranja y azul con la leyenda “Bravobús”.

Del Internet móvil, el aire acondicionado, los asientos y las condiciones en general para los pasajeros, ni hablar. Esa es la basura con la que se habrá de tratar a la ciudad si se llega a poner en marcha la segunda ruta troncal. Será un eterno dolor de cabeza.

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Mañana la candidata del PAN a la gubernatura, María Eugenia Campos, tiene otra cita en los tribunales de la capital, en la que por fin se le habrá de formular una imputación, luego de meses de amenazas en su contra vertidas por el gobernador Javier Corral.

Vencidos los tiempos de los amparos ante las “chicanadas” del Ministerio Público Estatal, únicamente queda la posibilidad de que la comparecencia de la panista sea diferida hasta el 24 ó 28 de este mes; así que es probable una nueva suspensión que alargue los tiempos del proceso.

Por cierto, la alcaldesa con licencia viró un poco su estrategia para enfrentar a la justicia corralista. Pasó de la defensa simple al ataque, para no quedarse de brazos cruzados.

El cambio fue notable, de ahí que durante toda la semana pasada le dijera cobarde a Corral por no acusarla de frente y exhibiera la maraña de intereses del gobernador tanto dentro como fuera de su partido.

Con esto, el mensaje que pretende transmitir el equipo que rodea a la candidata va más allá del proceso jurídico que enfrenta, las negociaciones al interior del PAN y las alianzas que ya construye con miras a la elección de junio.

Diciéndole a las cosas por su nombre y señalando con el dedo a Corral se busca proyectar que Campos Galván tiene los pantalones bien puestos. Y debe ser así, para llegar hasta donde ha llegado y casi doblegar al jefe del Ejecutivo.

En el proceso de construir una imagen de gobernadora, es como se presenta a la candidata así de fuerte y de decidida, sobre todo porque el cargo al que aspira no se puede dejar a tibios ni a debiluchos, de esos estilos ya están cansados los ciudadanos.

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Después de semanas de recursos de impugnación, el senador Cruz Pérez Cuéllar se desistió formalmente del juicio de protección de sus derechos políticos solicitado a raíz de la designación de Juan Carlos Loera de la Rosa como candidato de Morena a la gubernatura.

Desde diciembre hasta febrero el legislador juarense controvirtió toda decisión de los órganos internos morenistas. Hasta su inclusión en la encuesta para elegir candidato a presidente municipal de la frontera fue que Pérez Cuéllar dobló las manos.

Así, el Tribunal Estatal Electoral acordó el pasado viernes darle lugar al desistimiento, por lo cual ordenó archivar el expediente y darlo como asunto concluido totalmente. La copia del acuerdo oficial puede verse en la versión digital de La Columna.

Se creía que el desistimiento de Cruz llegaría hasta el día en que fuera anunciado como ganador de la candidatura que bien podría verse como premio de consolación. Había gente, pues, que le apostaba a que retiraría los recursos jurídicos hasta que le cumplieran esa posición.

Haberse retirado antes de la batalla en el Tribunal Electoral, sin embargo, puede significar que ya tiene amarrada la nominación por la alcaldía. O al menos así lo considera en medio de tanta incertidumbre que existe por las candidaturas entre los morenistas.

Como quiera que sea, las oportunidades del senador en los tribunales serán muy escasas en caso de no resultar con la candidatura juarense, que nadie puede garantizar, ni siquiera el dirigente nacional Mario Delgado.

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La diferenciación del semáforo de riesgo epidemiológico que se aplica desde hoy –Juárez en amarillo y el resto del estado en naranja, pero como si fuera amarillo– no hizo más que aumentar las desconfianzas de los médicos hacia los criterios que son usados en ese mecanismo.

Para el presidente del Colegio de Médicos de Chihuahua, José Alfredo Ceniceros, de fondo persiste la idea de una reactivación económica, así tenga que pasar por encima de la capacidad del Sector Salud.

Ese criterio lo achacan a una corta visión del secretario de Salud, el no médico Eduardo Fernández Herrera, quien aunque no decida los semáforos centralizados en Palacio de Gobierno, es finalmente el que hace los anuncios oficiales.

La principal crítica del sector médico es la falta de protocolos y de inspección para que las medidas sanitarias se apliquen como lo marcan los reglamentos, muchos de los cuales terminan siendo letra muerta. La realidad es que tras publicar decretos y acuerdos no hay vigilancia para garantizar su cumplimiento estricto.

Por ello, el reto que ven enfrente los profesionales de la salud es que las restricciones sanitarias se apliquen para una reapertura que no sea a ciegas, sino gradual y vigilada.

De lo contrario persistirá el riesgo de retroceso en la semaforización que ha limitado la vida común de las empresas y las personas. No se diga si la vacunación no se concreta en el ritmo prometido por la Federación, cuyo incumplimiento siguen dejando pasar las autoridades estatales como si nada.