Opinión

Partidos y reelección

En los países con democracias avanzadas la reelección de legisladores ha permitido fortalecer a los políticos individuales frente a los partidos

Sergio Sarmiento
Periodista

martes, 06 abril 2021 | 06:00

"Una secta o un partido es una incógnita elegante para salvar al hombre de la vejación de pensar".

Ralph Waldo Emerson

Ciudad de México.- En los países con democracias avanzadas la reelección de legisladores ha permitido fortalecer a los políticos individuales frente a los partidos. En México, sin embargo, siempre hacemos las cosas al revés. La reelección legislativa, aprobada después de muchas discusiones, y que se aplica ya en el actual proceso, se ha convertido en una herramienta más para que los partidos ejerzan control sobre los políticos. Es una mala señal para la vida pública de nuestro país.

En Estados Unidos la reelección ha dado a los legisladores, gobernadores y alcaldes independencia de sus partidos. Un 93 por ciento de los titulares de cargos de elección popular que buscan la reelección resultan triunfadores en el intento (Ballotpedia). El resultado es que los partidos en que militan se convierten en simples acompañantes de sus esfuerzos electorales. Los mismos políticos lanzan sus candidaturas, contienden en elecciones primarias, recaudan fondos de campaña y los gastan.

En México, en cambio, los partidos detentan las llaves de la reelección. Lo vemos en el caso de Porfirio Muñoz Ledo, descartado de las listas de candidatos a diputados de Morena por su rival, Mario Delgado, presidente del partido. Los porcentajes de legisladores postulados para la reelección son muy bajos, si consideramos el éxito electoral de los titulares en otros países. De 257 diputados actuales de Morena, solo 101 han sido postulados para la reelección, 39 por ciento; el PAN ha postulado a 28 de 47, 36 por ciento; el PRI, 15 de 48, o 31 por ciento.

Si el propósito de la reelección de legisladores y alcaldes era dar a los políticos individuales una mayor independencia ante los partidos, la reforma fracasó. El poder de los dirigentes se ha fortalecido más que nunca. Ningún partido ha hecho elecciones primarias en esta ocasión. Algunos, como Morena, han pretendido usar encuestas para escoger a sus candidatos, por lo menos los que contienden por gobiernos estatales, pero no hay indicios de que los sondeos se hayan realizado en verdad o que sus resultados hayan sido respetados. Todo señala, más bien, que los líderes hicieron las listas a discreción o consultaron solo a otros personajes poderosos del partido.

Otra de las razones de impulsar la reelección era tener diputados y senadores más calificados para la elaboración de las leyes. Los procesos legislativos son complejos y quienes llegan a las cámaras no han estado preparados para realizar adecuadamente esa labor. La reelección permitiría que el aprendizaje de los tres años de un período legislativo no se tirara a la basura. Con porcentajes tan bajos de reelección, sin embargo, no habrá un incremento significativo en el número de diputados con experiencia legislativa. Seguiremos viendo así la aprobación de leyes mal redactadas y que no resuelven los problemas que pretenden solucionar. El resultado es, una vez más, fortalecer a los partidos políticos, cuyos dirigentes les dicen a los legisladores cómo votar.

Quizá la situación no sea producto del azar, sino de la manipulación de las leyes por los propios dirigentes de los partidos. Ellos, después de todo, redactaron las iniciativas que establecieron las reglas de la reelección y se aseguraron de que, lejos de disolver su poder, lo fortalecieran. Ya después, dieron instrucciones para que los legisladores aprobaran lo preparado, como siempre lo han hecho.

Jeringa vacía

No tengo fundamentos para pensar que el uso de una o varias jeringas vacías entre millones de vacunaciones haya sido algo más que un error. Pero Xavier Tello, especialista en políticas de salud, me dice que la sospecha se descartaría si hubiera libertad para grabar videos de las inoculaciones, cosa que no se permite. La opacidad siempre genera desconfianza.

Twitter: @SergioSarmiento

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