Opinión
OPINIÓN

Verde, debe ser el semáforo

La ocupación hospitalaria es considerablemente menor al 50 por ciento como lo exige el semáforo verde. Esta tendencia lleva más de un mes, requisito también para lograr ese color

LA COLUMNA
de El Diario

viernes, 19 febrero 2021 | 06:00

-Verde, debe ser el semáforo

-La foto de los empresarios con Maru

-Despreciado en Chihuahua termina en Israel

-Informe del magistrado entre Maru y Corral

Casi tres mil muertos después, cerca de 30 mil contagios, de luto, de muchísimo sufrimiento físico y emocional; de pérdidas económicas incuantificables, y de un manejo errático, caprichoso, oscuro e ineficiente del semáforo epidemiológico por parte de nadie más que de Javier Corral Jurado, Ciudad Juárez debe alcanzar ya el verde; no permanecer en amarillo.

La ocupación hospitalaria es considerablemente menor al 50 por ciento como lo exige el semáforo verde. Esta tendencia lleva más de un mes, requisito también para lograr ese color.

Y nos podemos ir hospital por hospital con las estadísticas oficiales recientísimas, de ayer. El Hospital General tiene un 28 por ciento de ocupación, el 6 del Seguro Social, en 15 por ciento; el Hospital 35 del IMSS, cuatro por ciento, el Hospital Militar el dos por ciento; el ISSSTE vacío, el 66 del IMSS también vacío e igualmente el Hospital de la Mujer y el Infantil de Especialidades.

El reporte del vocero principal Covid y jefe de la Secretaría de Salud estatal en Juárez, el doctor Arturo Valenzuela Zorrilla, (este sí auténtico médico no como el secretario del área a nivel estado, Eduardo Fernández, increíblemente un economista), reportó ayer que en las últimas 24 horas hubo solo 11 contagios y una muerte.

Cada día, en cada reporte, tanto las autoridades estatales como las federales exhortan a la población a no bajar la guardia y seguir conservando las medidas sanitarias correspondientes. Eso no tiene discusión. Debe seguirse llevando a cabo mientras la totalidad de la gente no sea vacunada y en tanto sigan registrándose contagios por pocos que sean.

Pero las actividades económicas, educativas, sociales... y los aforos que correspondan al semáforo verde tampoco deben seguir siendo retrasadas por razones personalistas y/o de conveniencia político electoral como probadamente lo ha manejado el gobernador del estado.

Faltan solo unas semanas para llegar al año de iniciada la catástrofe de alcance mundial. Los primeros contagios en Juárez fueron a finales de marzo.

El viacrucis desde entonces ha sido terrible con su estela de muerte y ruina para miles de empresas; ahora que las condiciones son propicias para inyectar oxígeno a la economía y mayor tranquilidad al estrés general ocasionado por la paralización, no debe seguir el regateo del Gobierno estatal hacia la siguiente etapa.

No puede entenderse la negativa al paso del semáforo verde sin intereses que ya no tienen que ver con las nuevas condicionantes sanitarias, sino como ha venido ocurrido para el caso Chihuahua, con los caprichos personalistas de Corral Jurado.

Los números no echan mentiras. Están a la vista de todos.

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Manejamos el lunes los nombres pero no los rostros de los líderes empresariales juarenses que sostuvieron cena y amplia plática el sábado por la noche con la puntera panista por la gubernatura, María Eugenia Campos Galván, Maru.

No conseguimos aquel día alguna imagen perecedera del encuentro, pero no faltó quien entre los presentes se aguantara las ganas de compartir en redes una foto; y aquí la tenemos hoy en la versión digital de La Columna.

Fue sorprendente que la también alcaldesa de Chihuahua con licencia tuviera una representación importante de hombres de negocios como la registrada pero fue más relevante la asistencia de corralistas muy cercanos –o excercanos- al corralato; entre ellos, Rogelio Ramos y Álvaro Bustillos.

Hasta la cocina de Juárez se metió la panista. Antes, el viernes, tuvo una cena bastante similar en el restaurante Ardeo.

En la foto que involuntariamente fue compartida para La Columna aparecen Maru al centro; a su derecha el candidato del PAN a la alcaldía, Javier González Mocken; el anfitrión de la cena, Rogelio González Alcocer; Eduardo “Lalo” Ibarra, Óscar Chávez, Martín Alonso y Hugo Venzor... nada más.

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En grupos de WhatsApp de los marinos circula la fotografía (puede verse en la edición digital de La Columna) del pasaporte diplomático obtenido por el chihuahuense Luis Cuauhtémoc Guerra Chacón, recién enviado como agregado naval a la Embajada de México en Israel.

El capitán de la Marina Armada fue titular de Protección Civil de Chihuahua, recomendado por el entonces secretario de Gobierno, César Jáuregui Robles. Pero fue despreciado y echado por Javier Corral a raíz de intrigas sembradas por quienes hasta la fecha dicen controlar su Secretaría Particular, a la cabeza Pancho “La Coyota” Lozano.

Ahora Guerra Chacón entró en el privilegiado grupo del almirante José Rafael Ojeda, secretario de Marina, que ha desplegado a una docena de sus hombres en puntos clave del mundo como agregados diplomáticos.

Ojeda Durán es considerado uno de los salvavidas de la administración federal en el tema de las vacunas contra el Covid. La más reciente adquisición de México fue su obra, gracias a los oficios de sus agregados navales en Londres e India. De ahí la importancia de sus enviados diplomáticos.

Más allá del orgullo lastimado del marino Guerra por haber sido despreciado en su tierra, el dato cobra relevancia ahora que Corral pretende tomar la bandera de las vacunas para Chihuahua, que siguen sin fluir con el ritmo esperado.

Ya hay visos de que pretende victimizarse junto con los demás integrantes de la Alianza Federalista, en vez de tomar acciones precisas para garantizar atención y servicio a los chihuahuenses.

Además, se vuelve interesante el dato del marino porque Protección Civil del Estado, que Corral encargó a la panista Ana Gómez Licón por mera afinidad partidista, está desarticulada. No aparece ni en la crisis por el frío ni por el calor, menos por la contingencia sanitaria que trajo la pandemia.

Otra cosa sería, en medio de la emergencia climática y de salud, si hubiera un experto al mando en materia de Protección Civil, en los momentos en que más falta le hace al estado un gobierno eficiente; uno que llenara con hechos al menos la mitad de todo lo que dice.

Todo por las intrigas hormonales de “La Coyota”.

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El presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Pablo Héctor González Villalobos, prepara su informe anual por adelantado.

El acto habrá de enmarcarse en el fin del quinquenio corralista y su mayor obsesión encarnada por la candidata panista a la gubernatura, Maru Campos.

Desde el anuncio interno del informe del magistrado, hace apenas tres días, la expectativa ha ido creciendo, por muchas razones, dentro del Poder Judicial. No hablan de otra cosa los jueces y magistrados.

Electo en 2018 y reelecto en octubre de 2020, las dos veces con la venia del Palacio de Gobierno, el caso que pretende dirigir Javier Corral contra Campos Galván ha puesto en una encrucijada política a González Villalobos, quien será presidente, teóricamente, hasta 2023.

El magistrado incluso declinó la invitación para asistir al último informe de Corral Jurado, tanto al que dio en Chihuahua como al que repitió en Juárez. Envió representantes solamente, dejando a las interpretaciones políticas sus ausencias.

Fue la forma que encontró de no aparecer doblegado y regresarle algo de la dignidad extraviada al Poder Judicial, que fue dócil y flexible, hasta ahora, con el Ejecutivo y la Fiscalía General del Estado en su selectiva Operación Justicia.

Así que ahora el informe del magistrado presidente estará entre seguir el curso de los caprichos de Corral o ver más allá del quinquenio que fenece.