Tecnología

Olvídese de TikTok, la aplicación china más poderosa es WeChat

La app se ha convertido en un conducto global de propaganda, vigilancia e intimidación del estado chino

The New York Times

The New York Times

viernes, 04 septiembre 2020 | 21:51

Justo después de la elección presidencial del 2020 en Estados Unidos, Joanne Li se dio cuenta que la aplicación que la conectaba con sus compañeros inmigrantes chinos la desconectaba de la realidad.

Todo lo que veía en la aplicación china, WeChat, indicaba que Donald J. Trump era un líder admirado y un impresionante empresario. Ella creyó que era un consenso incuestionable del recién electo presidente estadounidense.

“Pero luego empecé a hablar con algunos extranjeros acerca de él, que no eran chinos”, dijo. “Me sentía totalmente confundida”.

Empezó a leer más ampliamente y Li, quien vivía en Toronto en este tiempo, se dio cuenta que cada vez más WeChat estaba lleno de chismes, teorías de conspiración y mentiras.

También se cuestionó lo que se decía acerca de China. Cuando un ejecutivo de alto rango de Huawei fue arrestado en Canadá en el 2018, los artículos de medios de comunicación extranjeros fueron censurados rápidamente en WeChat.

Sus amigos chinos, tanto dentro como fuera de China, empezaron a decir que en Canadá no había justicia, lo cual contradecía su propia experiencia. “De pronto me descubrí hablando con otras personas de temas que no tenían sentido. Sentí que si sólo veía los medios de comunicación chinos, todos mis pensamientos serian diferentes”, dijo Li.

Para la mayoría de las personas que viven en China, WeChat es una especie de aplicación todo en uno: es una manera de intercambiar historias, hablar con antiguos compañeros de clase, pagar los servicios, coordinarse con compañeros de trabajo, publicar envidiables fotos de vacaciones, comprar cosas y recibir noticias.

Entretejida en todo esto está la vigilancia siempre fuerte y la propaganda del Partido Comunista Chino. Debido a que WeChat se ha convertido en algo ubicuo, es una poderosa herramienta de control social, una manera en que las autoridades chinas guían y vigilan lo que dice la gente, con quién hablan y qué leen.